Expertos en ciberseguridad advierten: esto es lo primero que debes hacer con un móvil nuevo, incluso antes de encenderlo

Es un código único de tu móvil que no debería estar visible, ya que expone tu privacidad, aumenta el riesgo de fraude y robo de identidad, poniendo tus datos en peligro.
Al estrenar un móvil nuevo, hay un detalle que a menudo se pasa por alto, pero que es clave para proteger tu privacidad y, sobre todo, tu seguridad: retirar la pegatina del IMEI que generalmente viene pegada en la parte trasera.
Expertos en ciberseguridad advierten que este debe ser el primer paso que hagas, incluso antes de encender el teléfono que, si bien puede parecer una nimiedad o un simple gesto de comodidad, pero dejar ese código visible puede exponerte a riesgos reales.
El IMEI —siglas de International Mobile Equipment Identity— es un código único que identifica tu móvil a nivel mundial. Es como la matrícula de un coche o también como el DNI de tu dispositivo.
Gracias a él, tu operador puede reconocer tu teléfono en la red, bloquearlo si te lo roban o darte soporte técnico cuando lo necesites. Pero a pesar de su utilidad, tenerlo expuesto no solo es innecesario, sino potencialmente peligroso.
Dejar el IMEI a la vista facilita que personas con malas intenciones puedan anotarlo y utilizarlo para fines poco legítimos. Desde fraudes hasta intentos de suplantación del dispositivo, este número puede ser el punto de partida para actividades que comprometan tu información personal.
Por suerte, si en algún momento necesitas consultarlo, basta con marcar *#06# en la app del teléfono y aparecerá en pantalla. Así de sencillo. No hace falta que esté impreso en tu funda o en la carcasa como si fuese parte del diseño.
No dejes a la vista el IMEI de tu móvil, es peligroso

Esta práctica es especialmente habitual entre personas mayores, que tienden a conservar la pegatina del IMEI por precaución, comodidad o simplemente porque no conocen su función exacta. A menudo, ese número queda a la vista debajo de una funda transparente, lo que hace que sea aún más visible para cualquiera que tenga acceso físico al dispositivo.
Sin embargo, esa precaución malentendida puede jugar en tu contra porque aunque el número te pertenezca, no deja de ser un dato sensible. Y si alguien lo copia, podrías no enterarte hasta que ya sea demasiado tarde.
Tener el IMEI a la vista no significa que vayas a sufrir un ciberataque de inmediato, pero sí aumenta las probabilidades de que alguien utilice ese número con fines maliciosos. Un hacker podría intentar clonar tu dispositivo, utilizar ese identificador para acceder a redes de forma fraudulenta o incluso facilitar la venta del terminal si alguna vez es robado.
Además, en caso de pérdida o robo, necesitas ese número para solicitar el bloqueo del móvil a tu operador. Si el ladrón ya tiene acceso a él, podría actuar antes que tú, dificultando los trámites de recuperación o bloqueo.
Del mismo modo, existe el riesgo de que el IMEI, combinado con otras filtraciones de datos, sirva para crear un perfil más completo sobre ti, útil para campañas de ingeniería social o estafas dirigidas. Esto significa que lo que comienza con una simple pegatina puede derivar en un problema mayor.
Qué deberías hacer con la pegatina del IMEI
La solución más sencilla es retirar la pegatina antes de encender el móvil por primera vez. No necesitas tener ese número impreso en la carcasa ni visible para nadie. Puedes acceder a él marcando *#06#, es una medida que no cuesta nada y puede ahorrarte problemas en el futuro.
Vivimos conectados las 24 horas del día, por lo que, en ese contexto, cualquier precaución relacionada con la privacidad y la seguridad es bienvenida. Puede que quitar una pegatina no parezca gran cosa, pero es el primer paso para proteger tu móvil y todo lo que contiene, como tus fotos, tus mensajes, tus datos bancarios, tu identidad…
Retirar la pegatina es solo el primer paso. Si de verdad quieres proteger tu dispositivo frente a amenazas, conviene adoptar ciertas medidas básicas de seguridad desde el primer momento. Lo primero es configurar un bloqueo de pantalla, ya sea con un PIN, una contraseña segura.
Esto dificulta que cualquiera acceda a tu información si el teléfono cae en manos ajenas. También es recomendable desactivar funciones como el Bluetooth o la localización cuando no las estés utilizando, para reducir las posibilidades de rastreo o intrusión remota.
En cuanto a las apps, asegúrate de instalar solo aquellas que provienen de fuentes oficiales y revisa con detenimiento qué permisos solicitan antes de aceptarlos. Muchas veces, el acceso innecesario a tu ubicación, contactos o micrófono puede convertirse en un problema más adelante.

