Los grandes incendios de Europa están explotando cientos de bombas de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría

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Europa arde este verano por culpa de las temperaturas extremas. Los grandes incendios están sacando a la luz los pecados del continente, en forma de explosivos de guerras pasadas.
Miles de proyectiles y bombas de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, así como de la Guerra Fría, permanecen sin explotar en los campos, bosques y montañas del continente europeo. Los grandes incendios de Francia y Alemania, las están haciendo explosionar, poniendo en peligro las vidas de los bomberos y voluntarios que acuden a apagar los fuegos.
La vieja Europa ha sido el mayor campo de batalla del planeta durante siglos. Aquí tuvieron lugar las dos guerras mundiales, y fue el escenario de la Guerra Fría, entre Occidente y la Unión Soviética, que intenta revivir Vladímir Putin. Precisamente para evitar que nos sigamos matando entre nosotros, tras la Segunda Guerra Mundial se fundó la Unión Europea, y gracias a eso el continente ha vivido el mayor período de paz de su historia.
Los grandes incendios que estás arrasando Europa este verano, están desenterrando ese pasado oscuro. Bombas de guerras olvidadas aún pueden seguir matando gente un siglo después.
El peligro de una bomba antigua en un incendio

Según cuenta en The Conversation Sarah Njeri, profesora titular de Construcción de la Paz, Acción Humanitaria y Conflictos, SOAS, de la Universidad de Londres, y Christina Greene, científica social senior de la Universidad de Arizona, este verano han explotado cientos de proyectiles en Europa.
El incendio forestal que ha arrasado 42.000 hectáreas de la región de Gironda, en Francia, dejó al descubierto un alijo olvidado de proyectiles de la Segunda Guerra Mundial. Varios de ellos explotaron en el pueblo de Le Porge, y uno atravesó la pared de una casa que había sido evacuada. Tras apagar el incendio, se recuperaron 75 bombas que no habían explotado.
En el incendio del Parque Nacional de Müritz, en Alemania, los bomberos iban acompañados de artificieros del ejército. No pudieron acceder a varias zonas, porque estaban sembradas de explosivos de la Guerra Fría, cuando Alemania estaba partida en dos, cada mitad en un bando.
Quizá te preguntes por qué no se han recogido todas, si ha pasado casi un siglo de la última guerra mundial. La razón es que permanecen enterradas por el arrastre de tierras de las lluvias, o están ocultas en la vegetación.
Las bombas no explotan a temperatura ambiente, o si acumulan tierra encima, pero todo cambia en un incendio. El explosivo explota al quemarse, y el detonador de la bomba puede presionarse por el cambio de presión que un incendio provoca en el suelo.
Según cuentan estas expertas, un fuego que arde entre la hojarasca y la capa superior del suelo durante unos minutos no suele alcanzar la temperatura suficiente para provocar una detonación. Sin embargo, si el incendio arde durante horas o días, como ha ocurrido este verano, puede transferir suficiente calor sostenido al suelo como para detonar las municiones enterradas.
Otro problema adicional es que el incendio deja a su paso una tierra baldía que con el agua de los bomberos o la lluvía, saca a la luz minas y otros explosivos que se pueden pisar sin verlos.
Por suerte, crucemos los dedos, de momento no ha habido víctimas conocidas por una de estas explosiones. Pero como vemos, los incendios pueden matar de muchas formas diferentes. Y también recordarnos el tenebroso pasado bélico del continente que, esperamos, no se vuelva a repetir.
