Mark Travers, psicólogo de relaciones: "Las personas que tienen las relaciones más felices hacen estas cinco cosas por diversión, y todas son gratis"

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Más allá de viajes o regalos, el experto explica que son las experiencias compartidas, incluso las más simples, las que generan un vínculo mucho más fuerte en la intimidad de pareja.

La idea de que para mantener viva la chispa en pareja hace falta viajar a destinos exóticos, cenar en restaurantes caros o intercambiar regalos de lujo está muy extendida. Sin embargo, el psicólogo Mark Travers insiste en lo contrario. 

Cabe señalar que, de acuerdo con el experto, las parejas más felices no dependen de grandes presupuestos, sino de hábitos sencillos que refuerzan el vínculo día a día. No se trata de gestos espectaculares, sino de encontrar diversión en lo cotidiano. 

Pequeñas rutinas, momentos compartidos, así como un toque de novedad son los ingredientes que, según la investigación en psicología, marcan la diferencia entre una relación que se fortalece con el paso del tiempo.

Travers señala que la clave está en llevar a cabo dinámicas fáciles de mantener, accesibles a cualquier pareja y que, además, no cuestan nada, es decir, sin desembolsar ni un solo euro. Estas son las cinco prácticas que definen a las relaciones más felices. 

Cosas que fortalecen la relación en pareja

  • Convertir las tareas aburridas en juegos: La vida diaria está llena de obligaciones poco románticas, como lavar la ropa, limpiar la casa o hacer la compra. Travers señala que las parejas más felices son capaces de transformar estas rutinas en momentos divertidos. Una lista de reproducción mientras se limpia, bromas mientras se hacen recados o incluso pequeñas competiciones convierten lo tedioso en un espacio de conexión. 
  • Honrar tradiciones y recuerdos compartidos: Las parejas felices no dejan que los recuerdos de los inicios se pierdan con el tiempo. Mantener vivas las bromas, las canciones que marcaron los primeros meses o volver al lugar de la primera cita ayuda a reforzar el vínculo emocional. No se trata de vivir anclados en el pasado, sino de integrar esas tradiciones en el presente para mantener la emoción de los comienzos junto con la profundidad que da el paso de los años.
  • Programar microaventuras: No todas las parejas tienen tiempo ni dinero para escaparse cada fin de semana a otro país, pero eso no significa renunciar a la aventura. Las llamadas microaventuras consisten en pequeñas escapadas locales, desde visitar un museo hasta descubrir una cafetería nueva o improvisar una excursión a las afueras. Según Travers, estas experiencias generan casi la misma ilusión que unas vacaciones largas porque rompen la rutina y crean recuerdos compartidos. 
  • Estar juntos, aunque cada uno a lo suyo: No siempre es necesario compartir exactamente las mismas aficiones para sentir cercanía. Travers explica el concepto de juego paralelo, que es disfrutar cada uno de su propio hobby, pero en compañía del otro. Uno puede leer mientras el otro juega a la consola, y aun así se crea una sensación de intimidad. Esta dinámica reduce la presión de forzar intereses comunes y refuerza la idea de que lo importante no es hacer lo mismo, sino estar presentes el uno para el otro.
  • Hábitos que convierten lo cotidiano en especial: Las parejas más felices suelen tener hábitos que les pertenecen solo a ellas. Puede ser caminar juntos los domingos, ver una serie sin adelantarse capítulos o reservar una noche de juegos a la semana. Estos "rituales", aunque sencillos, funcionan como puntos de encuentro regulares que aportan estabilidad y algo que esperar con ilusión. 

La psicología detrás de la diversión en pareja

La investigación en relaciones confirma que introducir novedad y juego es uno de los factores más poderosos para mantener la satisfacción sentimental. Cuando una pareja comparte actividades nuevas, se generan emociones positivas que refuerzan la unión. No es necesario que esas experiencias impliquen grandes gastos; basta con encontrar formas creativas de romper la rutina.

Mark Travers recuerda que el cerebro asocia la novedad con la liberación de dopamina, el neurotransmisor del placer. Eso explica por qué probar algo diferente —aunque sea una actividad sencilla como cocinar una receta nueva juntos— puede tener un impacto directo en cómo percibes tu relación.

Además, los hábitos compartidos aumentan la sensación de seguridad y pertenencia. Saber que cada semana habrá un espacio fijo para disfrutar en pareja crea una red emocional que amortigua el estrés del día a día. 

Otro aspecto clave es la importancia del juego, donde reír juntos, bromear incluso en medio de una tarea rutinaria o inventar pequeñas competencias, refuerza la complicidad y ayuda a enfrentar mejor los momentos difíciles.

Por último, honrar recuerdos y tradiciones no solo alimenta la nostalgia positiva, también actúa como un recordatorio constante de lo que unió a la pareja en primer lugar. Esa conexión entre pasado y presente permite que la relación evolucione sin perder la esencia de sus inicios.

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