Melody Ding, científica del comportamiento, desmiente el mito de los 10.000 pasos al día: "A partir de 7.000 pasos no hay beneficios sustanciales para el corazón y el cerebro"

Grupo de personas caminando por la calle
Grupo de personas caminando por la calleFreepik / Melody Ding

Superar los 7.000 pasos al día no aporta beneficios significativos adicionales, salvo una mayor reducción del riesgo de demencia. Con 150 minutos de actividad física es suficiente.

Durante décadas, caminar 10.000 pasos diarios se ha repetido como una verdad universal sobre la salud. Incluso aparece como meta estándar en apps como Google Fit o Samsung Health.

El problema es que ese número nunca tuvo un origen científico, sino que nació como reclamo publicitario en el Japón de los años sesenta, y desde entonces se ha utilizado.

Sin embargo, Melody Ding, profesora de salud pública en la Universidad de Sydney, ha publicado en The Lancet Public Health el análisis más amplio realizado hasta ahora sobre pasos diarios y salud. 

Su conclusión es directa, donde asegura que los 10.000 pasos no tienen respaldo empírico y la cifra que la ciencia sí puede defender es considerablemente más baja.

De una campaña de marketing a un estándar global

En 1964, la empresa japonesa Yamasa lanzó un podómetro llamado Manpo-kei —"medidor de 10.000 pasos" en japonés— para aprovechar el entusiasmo deportivo generado por los Juegos Olímpicos de Tokio. 

El número era fácil de recordar, redondo y visualmente atractivo para un producto de consumo. Además no había ninguna investigación detrás; era una decisión de diseño comercial.

Con el tiempo, ese número se integró en los primeros dispositivos de seguimiento de actividad física y, desde ahí, saltó a los ecosistemas digitales de salud de las grandes tecnológicas. 

Desde ese momento, empresas como Apple, Google y Garmin lo adoptaron como referencia predeterminada, lo que le dio una apariencia de legitimidad científica que nunca tuvo. 

Hoy, millones de personas organizan sus rutinas diarias en torno a una cifra inventada para vender un dispositivo hace más de sesenta años.

No es necesario cumplir los 10.000 pasos en el smartwatch

La investigación liderada por Ding revisó 57 estudios publicados entre 2014 y 2025, con datos de actividad física y salud de 160.000 adultos en más de diez países. 

El resultado apunta a 7.000 pasos diarios como la cifra con mayor impacto demostrado en salud. Quienes alcanzan esa marca tienen un 47 % menos de riesgo de muerte por cualquier causa en comparación con quienes caminan apenas 2.000 pasos. 

Además de un 25 % menos de riesgo cardiovascular y un 38 % menos de probabilidad de desarrollar demencia. Lo que el estudio también deja claro es que superar los 10.000 pasos no multiplica esos beneficios. 

Esto significa que, para enfermedades del corazón, diabetes tipo 2 y mortalidad general, la curva de beneficio se aplana a partir de esa cifra. 

La excepción es el cáncer, donde una mayor actividad sí sigue mostrando una relación positiva más allá de ese umbral, aunque de forma menos pronunciada.

Por qué 4.000 pasos también importan

Uno de los datos más relevantes del estudio es que los efectos positivos sobre la salud general comienzan a aparecer con tan solo 4.000 pasos al día. 

Para adultos mayores, personas con enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes, o quienes tienen movilidad reducida, esta cifra cambia completamente el marco de referencia. 

No llegar a 10.000 no significa fracasar; significa que cualquier nivel de actividad por encima del sedentarismo ya produce un beneficio real y medible.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud no establece ningún objetivo de pasos en sus guías de actividad física. 

Su recomendación se basa en 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, un parámetro que reconoce que caminar es solo una de las muchas formas válidas de mantenerse activo.

Cabe señalar que el estudio de Melody Ding no cuestiona el valor de caminar, sino el número arbitrario que se ha usado durante décadas para medirlo. 

Fijar un objetivo inalcanzable o innecesariamente alto puede desincentivar a quienes más necesitan moverse, como personas mayores, sedentarias o con condiciones de salud que hacen del movimiento un esfuerzo real. 

Aspirar a 7.000 pasos es una meta con evidencia detrás, más accesible para la mayoría y suficiente para obtener los principales beneficios asociados a la actividad física diaria.

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