La NASA lleva años estudiándolo, pero pocos conocen el mayor asteroide del Sistema Solar: esconde una montaña dos veces más alta que el Everest

Así es Vesta: es el asteroide más grande de todo el sistema solar conocido y cuenta con una montaña impresionante que mide el doble que el Everest de la Tierra.
En el sistema solar se han encontrado y analizado diversos asteroides por parte de la NASA, JAXA y otras agencias espaciales. Lo curioso es que estos astros siguen siendo clave para comprender cómo se formaron los planetas hace más de 4.500 millones de años.
Aunque normalmente las cosas que son más conocidas suelen enfocarse en Marte, Júpiter o los asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra, existe un coloso rocoso que lleva décadas despertando el interés de la comunidad científica y tiene mucho que dar.
El tamaño, composición y relieve que tiene son unos de los factores que llaman la atención, especialmente por contar con una estructura geológica similar a la de nuestro mundo. Sí, tiene su propio Everest, pero es hasta dos veces más alto del que se conoce.
Vesta: el asteroide que heredó un título histórico

Tal vez has escuchado sobre las investigaciones recientes del asteroide 2024 YR4 o el Bennu de donde se extrajeron muestras, pero este que ves en la imagen se conoce como "(4) Vesta" y es el mayor asteroide reconocido del Sistema Solar.
Se trata de un cuerpo espacial rocoso que se encuentra entre las órbitas de Marte y Júpiter. Es uno de los astros más importantes de todo el cinturón principal, contando con un diámetro aproximado de 530 kilómetros, concentrando cerca del 9 % de la masa total de esa región del Sistema Solar.
Fue descubierto el 29 de marzo de 1807 gracias al astrónomo alemán Heinrich Wilhelm Olbers desde la ciudad de Bremen. Su título fue creado en honor a la diosa romana del hogar por parte de la idea del célebre matemático Carl Friedrich Gauss.
Durante décadas, los astrónomos apenas encontraron nuevos cuerpos similares, por lo que los primeros objetos descubiertos en esta zona llegaron a considerarse planetas independientes al principio.
Después se hicieron correcciones, pero volviendo al tema, lo que hace especial a Vesta es que cuenta con una estructura de capas de núcleo, manto y corteza, algo bastante peculiar, considerando que son características que se suelen encontrar en planetas rocosos.
Por esta razón, numerosos científicos consideran que Vesta es mucho más que un simple asteroide y lo describen como un auténtico protoplaneta que nunca llegó a completar su desarrollo. Esos datos fueron obtenidos de la misión Dawn de la NASA.
Así es la gigantesca montaña oculta en Vesta que desafía las escalas terrestres
¿Un Everest en Vesta? Sí, hay una estructura extraordinaria por el relieve de la zona del polo sur. Aquí se encuentra Rheasilvia, una cuenca de impacto que tiene aproximadamente 460 kilómetros de diámetro.
Eso es el 80% del diámetro total del propio asteroide, lo cual es muy inusual. ¿Por qué existe algo como esto? Según el informe, se piensa que es posible que hace mil millones de años hubo una colisión colosal que modificó su estructura, generando así esta montaña.
De hecho, en ese acontecimiento probablemente expulsó alrededor del 1% del volumen total y esos fragmentos se fueron convirtiendo en meteoritos que posteriormente llegaron a la Tierra.
El pico central alcanza unos 20 kilómetros de altura desde el fondo del cráter y eso supera por mucho los 8,8 kilómetros del monte Everest desde el nivel del mar.
Vesta continúa siendo objeto de estudio para la NASA y otras instituciones científicas, puesto que todavía hay muestras reales que se han conseguido sin necesidad de adentrarse al cinturón de asteroides directamente.
Definitivamente, es una de las muchas cosas que siguen fascinando a los astrónomos y tal vez se sigan realizando misiones enfocadas en este asteroide para entender cómo ha cambiado con el tiempo.
