La NASA está recibiendo señales de rayos X desconocidas desde 1970: por fin han descubierto qué es

Las agencias espaciales de todo el mundo han descifrado por fin el misterio detrás de las señales que han recibido en la Tierra desde hace 55 años. Es una supernova única.
La NASA ha estudiado las señales que recibe desde el espacio durante décadas, pero ninguna ha sido tan misteriosa como una que reciben desde la década de los 70. Los rayos X proceden de galaxias remotas.
Las agencias espaciales de todo el mundo han recibido unas misteriosas emisiones de rayos X durante años muy similares a señales fugaces. La duración oscila entre unos segundos y varias horas.
La astronomía moderna se enfrenta a uno de los mayores misterios de la era espacial, las señales se han recibido durante 55 años de una forma más o menos constante.
Colaboración de las agencias espaciales de todo el mundo
El caso era cuanto menos curioso, y la NASA no lo podía resolver en solitario. Las agencias espaciales y laboratorios de todo el mundo han trabajado de forma conjunta para resolver este misterio.
¿El resultado? Los organismos espaciales han descubierto que las emisiones, conocidas como Fast X-ray Transients (FXT), están muy relacionadas con las supernovas, pero sería un fenómeno poco común.
Las investigaciones más recientes confirman que el origen de estas señales que llegan a la Tierra está en chorros de materia extremadamente energética. Cuando colapsa una estrella masiva, el material queda atrapado en el interior del astro sin llegar a expulsarse al espacio.
Una supernova que no genera un estallido cuando se apaga
Los estallidos de una supernova generan chorros de rayos gamma que no logran atravesar la superficie de la estrella, aunque terminan llegando a cuentagotas a la Tierra. El estudio publicado por The Astrophysical Journal Letters ha confirmado esta hipótesis.
La investigación dio un giro radical el 8 de enero de 2025 con el evento EP 250108a. El satélite Einstein Probe participaba en una misión conjunta de la Academia China de Ciencias, la Agencia Espacial Europea y el Instituto Max Planck cuando detectó una nueva señal.
El último de los destellos fue la señal más cercana de este tipo registrada hasta la fecha a unos 2.800 millones de años luz. El FXT pertenecía a una supernova conocida como SN 2025kg, un caso muy peculiar.
La supernova se estudió durante semanas por telescopios terrestres y espaciales como James Webb y los observatorios Gemini. El análisis permitió identificar elementos como helio y carbono, los investigadores descubrieron que la estrella tenía una masa entre 15 y 30 veces superior a la del Sol.
La supernova es capaz de generar un estallido gamma, aunque no se ha detectado ninguno como tal, lo que confirma la hipótesis de un chorro de energía atrapado en el interior.
"Este descubrimiento supone una comprensión más amplia de la diversidad en la muerte de estrellas masivas y la necesidad de investigar más a fondo el conjunto de fenómenos asociados a su final", en declaraciones del astrofísico Rob Eyles-Ferris, de la Universidad de Leicester.