Un estudio de la Universidad de Columbia confirma que dormir ayuda a adelgazar: "Tan solo noventa minutos menos de sueño por noche pueden hacerte subir de peso"

Los investigadores comprobaron que dormir poco también altera hormonas como la grelina y la leptina, relacionadas con el apetito, lo que ayuda a explicar por qué favorece el aumento de peso.
Cuando pensamos en perder peso, lo primero que suele venir a la cabeza es cuidar la alimentación o hacer más ejercicio. Pero hay otro hábito que también puede marcar la diferencia: dormir lo suficiente.
Cada vez hay más investigaciones que relacionan la calidad del descanso con el metabolismo, y un nuevo estudio de la Universidad de Columbia aporta nuevas pruebas de que dormir menos puede favorecer el aumento de peso.
Un estudio analizó cómo afecta dormir menos al peso corporal

La investigación, publicada en la revista científica Annals of Internal Medicine, midió los efectos de la falta de sueño en el peso corporal combinando los resultados de dos ensayos clínicos aleatorizados.
Para ello, los investigadores reclutaron a 95 adultos con hábitos de sueño normales, acostumbrados a descansar entre siete y ocho horas por noche.
Durante una de las fases del estudio, los participantes retrasaron la hora de acostarse 90 minutos cada noche durante seis semanas, con el objetivo de comprobar cómo afectaba esa reducción del descanso a su organismo.
Según los resultados, dormir una hora y media menos de lo habitual fue suficiente para provocar cambios medibles en su estado físico y en algunos de sus hábitos diarios.
Tras esas seis semanas, los participantes habían ganado alrededor de medio kilo de peso de media. Además, también aumentó el perímetro de su cintura y dedicaban más tiempo a actividades sedentarias.
Un conjunto de cambios que puede favorecer el desarrollo de problemas relacionados con el exceso de peso si se mantiene durante largos periodos.
Los investigadores también analizaron qué mecanismos podrían explicar estos resultados. Una de las principales hipótesis es que dormir menos altera el equilibrio de dos hormonas fundamentales para controlar el apetito.
Por un lado está la grelina, encargada de aumentar la sensación de hambre. Por otro, la leptina, que ayuda a que el cerebro perciba que el organismo ya ha comido lo suficiente.
Cuando el descanso es insuficiente, ese equilibrio puede verse alterado, favoreciendo una mayor sensación de apetito y dificultando el control de la ingesta de alimentos.
Dormir también debería formar parte de cualquier estrategia para controlar el peso

De acuerdo con Marie-Pierre St-Onge, profesora de medicina nutricional en la Universidad de Columbia y líder del estudio, el descanso debería considerarse un elemento más dentro de cualquier estrategia para mantener un peso saludable, junto con una alimentación equilibrada y la práctica habitual de ejercicio físico.
La investigadora destaca que estos tres factores están estrechamente relacionados y que mejorar únicamente uno de ellos puede no ser suficiente si el resto de hábitos siguen siendo poco saludables.
Cabe señalar que el estudio estaba formado por un número reducido de participantes y todos ellos presentaban riesgo cardiometabólico elevado, por lo que serán necesarios nuevos estudios para confirmar si estos resultados pueden extrapolarse al conjunto de la población.
Aun así, la investigación refuerza que descansar bien no solo ayuda a recuperar energía para afrontar el día siguiente, sino que también desempeña un papel importante en el control del peso y en la salud metabólica a largo plazo.