"No fallan nunca": Mis 5 ajustes rápidos para revivir cualquier Windows al instante

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Con estos cinco ajustes del sistema, podrás devolverle la velocidad y la eficiencia a tu ordenador con Windows, mejorando tu experiencia para tus tareas diarias. Estas soluciones son sencillas de aplicar y garantizan resultados inmediatos.

Si utilizas un ordenador con Windows a diario, ya sea para estudiar, trabajar o gestionar tus proyectos profesionales, es probable que hayas notado cómo, con el paso del tiempo, su rendimiento se va reduciendo. 

Esto puede ocurrir por una acumulación de programas innecesarios, configuraciones mal optimizadas o simplemente porque el sistema se sobrecarga tras años de uso intensivo.

Cabe señalar que es completamente normal que un PC pierda velocidad y se vuelva más lento de lo habitual. En algunos casos, la interfaz se congela, las apps tardan en abrirse o incluso se cierran solas

En el peor de los escenarios, te enfrentas al temido pantallazo azul de la muerte. Pero no te preocupes, con algunos ajustes rápidos, puedes devolverle la vida a tu equipo y hacer que funcione como el primer día. Aquí tienes 5 soluciones infalibles.

Optimiza los efectos visuales: Menos animaciones, más velocidad

Los efectos visuales de Windows, como animaciones, sombras o transparencias, están diseñados para que el sistema luzca atractivo. Sin embargo, en ordenadores más antiguos o de gama baja, estos detalles pueden sobrecargar el sistema y hacerlo más lento. 

Si priorizas el rendimiento sobre la apariencia, ajustar o desactivar estos efectos marcará la diferencia. Escribe Rendimiento en la barra de búsqueda y selecciona Ajustar para obtener el mejor rendimiento.

Esto desactivará todas las animaciones y efectos, pero si prefieres un término medio, selecciona Personalizado, el cual activa solo las opciones que te parezcan esenciales y que puedes marcar de acuerdo a tus necesidades y preferencias. 

Configura las apps y programas que se inician automáticamente

Cada vez que instalas un programa, muchas veces este se configura automáticamente para ejecutarse al inicio de Windows. Esto hace que el arranque sea más lento, ya que el sistema tiene que cargar múltiples aplicaciones de fondo. 

Por ello, es importante revisar y deshabilitar estos programas innecesarios, por el hecho de que puede ahorrarte minutos cada vez que enciendes tu PC. Con menos apps cargándose al inicio, tu ordenador arrancará más rápido y estará listo para trabajar en menos tiempo.

Haz clic con el botón derecho en el menú Inicio y selecciona Administrador de tareas. Dirígete a la pestaña Aplicaciones de arranque, donde encontrarás la lista de programas que se ejecutan automáticamente. Luego vuelve a hacer clic derecho sobre una app y selecciona Deshabilitar.

Desactiva las apps que se ejecutan en segundo plano

Aunque no estés usando algunas aplicaciones, muchas siguen ejecutándose en segundo plano, consumiendo recursos de tu ordenador. Esto no solo ralentiza el sistema, sino que también puede agotar la batería en caso de que utilices un portátil. 

Identificar y cerrar estas apps puede mejorar el rendimiento notablemente, por ello, es imprescindible que te dirijas al Administrador de tareas, pero esta vez pulsa en la pestaña Procesos y busca las aplicaciones que están consumiendo más recursos. Haz clic derecho y selecciona Finalizar tarea.

Configura un plan de energía para priorizar el rendimiento

Windows está diseñado para ahorrar energía, especialmente en portátiles, pero esto puede limitar el rendimiento de tu PC. Cambiar la configuración de energía a un plan que priorice la velocidad puede dar un impulso notable al sistema.

Ve al Panel de control y selecciona Hardware y sonido y luego Opciones de energía. Cambia al plan Equilibrado y, si lo necesitas, personaliza en Cambiar la configuración del plan. Este ajuste es ideal para tareas exigentes, así que procura mantener el ordenador enchufado si usas un portátil.

Asigna tareas exigentes a la tarjeta gráfica

Si tu ordenador tiene una tarjeta gráfica dedicada, pero las aplicaciones no la utilizan de forma automática, es posible que estés desaprovechando su potencia. Configurarla para que ejecute aplicaciones específicas mejorará significativamente el rendimiento.

Para configurarlo ve a Configuración > Sistema > Pantalla y desplázate hacia abajo hasta encontrar la opción Gráficos. Selecciona la app de la lista, luego en Opciones y elige Alto rendimiento para asignarle la GPU.

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