Según la IA, esta es la función más inútil que tiene tu móvil (pero tú la usas cada día): "No es innovadora ni esencial"

Imagen generada con IA

Aunque es una de las funciones más básicas y sin mucha tecnología detrás, al final resulta de las más útiles y prácticas por la comodidad que ofrece en el día a día.

En la era de los smartphones, con dispositivos capaces de escanear documentos, traducir idiomas en tiempo real o incluso reconocerte por la cara, resulta irónico descubrir que la función más usada y, a la vez, más "inútil" de tu móvil no es precisamente una maravilla tecnológica

Cabe señalar que en un mercado que no deja de asombrarnos con innovaciones —pantallas plegables, cámaras de cientos de megapíxeles, procesadores que rivalizan con ordenadores portátiles—, la tendencia es siempre buscar la novedad, lo más sofisticado. 

Cada año, los fabricantes nos bombardean con un sinfín de características que prometen revolucionar nuestra forma de interactuar con el mundo digital. Desde la realidad aumentada hasta la IA generativa, donde al final el listado de avances es interminable. 

Según la inteligencia artificial, que ha analizado nuestros hábitos, existe una característica presente en cada dispositivo Android e iOS que no es del todo esencial ni innovadora, pero muy útil para la mayoría de las personas. Se trata de la luz LED de la linterna que está en la parte trasera de los móviles.

Qué tiene de "inútil" la linterna del móvil

No hay misterio, puesto que la linterna del móvil hace una sola cosa: iluminar. No interpreta el entorno, no ajusta el brillo según las condiciones, no ofrece funciones automáticas. Pulsas un botón, se enciende una luz blanca, y ya está. Lo haría igual un móvil de hace diez años que uno recién salido al mercado.

Comparada con todo lo que ofrece un smartphone moderno —asistentes virtuales, cámaras con múltiples sensores, apps de productividad, herramientas de edición, conectividad 5G—, encender una bombilla parece casi ridículo. 

No aporta complejidad, ni innovación, pero curiosamente, eso es lo que la convierte en tan útil. En lugar de abrir una app específica o configurar ajustes, simplemente activas la linterna y sigues con lo tuyo. En ese sentido sí, es una función básica hasta el extremo. Pero difícilmente podrías llamarla prescindible.

Por qué la usas cada día aunque tengas alternativas mejores

Situaciones hay muchas, por ejemplo, si se te cae algo debajo del sofá, al entrar a casa con las luces apagadas, buscar un cable detrás del escritorio, etc. Ante esto podrías encender una lámpara o usar una linterna tradicional, pero no lo haces, ya que coges el móvil, deslizas el dedo y enciendes la linterna.

Este gesto es casi reflejo, puesto que no requiere pensar debido a que es inmediato. Por eso la acabas usando incluso cuando sabes que hay opciones mejores, porque está al alcance de tu dedo y no pide nada a cambio. Ni permisos ni configuración en los ajustes del sistema.

Cabe señalar que el acceso directo es lo que la convierte en un recurso cotidiano, sobre todo porque no importa que sea limitada, ni que no brille tanto como una linterna de verdad. Sirve para lo que necesitas en el momento.

No es que la linterna del móvil no tenga utilidad, lo que la hace paradójica es que se trata de una herramienta básica que ha sobrevivido a toda una década de avances tecnológicos sin apenas cambios, y sigue siendo una de las más utilizadas.

Cuando hay un apagón, no dependes de ella más que unos minutos. Si bien no iluminarías una acampada entera con la linterna del móvil, tampoco la usarías para trabajos delicados. Pero para un momento puntual, para iluminar una cerradura o mirar detrás de un mueble, cumple su función sin complicaciones.

Esa es su verdadera utilidad, que es la simplicidad. Está presente, no molesta, no ocupa espacio en tu pantalla de inicio, pero cuando la necesitas, cumple, por eso se ha vuelto imprescindible, aunque no tenga nada de revolucionario.

Lo que revela sobre cómo usamos la tecnología

La linterna del móvil dice mucho sobre nuestros hábitos, donde no siempre priorizamos lo más inteligente, ni lo más moderno. Usamos lo que tenemos más a mano, lo que requiere menos esfuerzo.

Es un claro ejemplo que aunque la tecnología avanza sin parar, hay funciones que se quedan porque encajan con la forma real en la que vivimos. No todo tiene que estar conectado, automatizado o impulsado por inteligencia artificial. A veces, una función que solo enciende una luz es suficiente para resolver un problema.

Y justo por eso, aunque no sea innovadora ni esencial, es probable que la linterna siga acompañándote muchos años más, ya sea en un Galaxy S26 o en un iPhone 17 Pro, o en un modelo de gama baja.

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