China inicia uno de los mayores "pasos atrás" de la historia del automóvil: millones de coches serán retirados del mercado

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El Gobierno ha aprobado una nueva normativa que empezará a aplicarse el 1 de enero de 2027, y que exige sistemas mecánicos de apertura en las puertas de los coches.
China ha aprobado una nueva normativa de seguridad para los tiradores de las puertas de los automóviles que entrará en vigor el 1 de enero de 2027.
Cabe señalar que este cambio afecta especialmente a los sistemas eléctricos y ocultos que se han popularizado en los últimos años, sobre todo en los coches eléctricos, y obliga a los fabricantes a garantizar que las puertas puedan abrirse en situaciones de emergencia incluso cuando el vehículo pierde alimentación.
El problema está en que muchas de estas manijas dependen de mecanismos eléctricos o son difíciles de localizar cuando hay que utilizarlas rápidamente.
Y, en un accidente con daños graves, un incendio o una pérdida de corriente, esa dependencia puede complicar tanto la salida de los ocupantes como el trabajo de los equipos de rescate.
El propio desarrollo de la norma identifica riesgos relacionados con la falta de mecanismos claros, los fallos tras una pérdida de alimentación y la dificultad para localizar los sistemas de emergencia.
Por eso, el cambio no consiste en modificar un detalle estético de los vehículos, sino que China está endureciendo los requisitos para que las puertas incorporen soluciones que permitan su apertura en circunstancias críticas.
La medida ha desembocado además en una campaña de retirada de aproximadamente 4,3 millones de vehículos, con Tesla como principal afectada y cerca de 2,98 millones de unidades implicadas.
Qué exige la nueva normativa china

Es importante mencionar que la regulación se denomina GB 48001-2026, que son requisitos técnicos de seguridad para los tiradores de las puertas de los automóviles, y establece condiciones específicas para estos mecanismos.
Entre ellas figura la necesidad de contar con sistemas que permitan abrir las puertas mediante soluciones mecánicas y de garantizar que puedan utilizarse adecuadamente en situaciones en las que el sistema eléctrico deje de funcionar.
La medida afecta a una tendencia que se había extendido rápidamente por la industria. Los tiradores enrasados o retráctiles permiten mantener una superficie exterior más limpia y se han convertido en una de las señas de identidad de numerosos coches modernos.
Pero el problema aparece cuando esa solución deja de resultar intuitiva o depende demasiado de la electrónica en un momento en el que precisamente puede haber fallado.
La norma comenzará a aplicarse el 1 de enero de 2027, aunque los vehículos que ya cuenten con homologación dispondrán de un periodo de adaptación más amplio.
Del mismo modo, la documentación oficial contempla diferentes plazos según se trate de nuevos modelos o de vehículos que ya habían recibido la aprobación correspondiente.
El diseño futurista queda condicionado por la seguridad
Durante años, ocultar las manijas se presentó como una forma de conseguir coches más limpios visualmente y, en algunos casos, reducir elementos expuestos al exterior.
Ahora los fabricantes tienen que demostrar que esa solución no dificulta una función mucho más básica, que es poder abrir una puerta cuando el coche ha quedado inutilizado.
El cambio no significa que todos los tiradores ocultos vayan a desaparecer de un día para otro, sino que su funcionamiento tendrá que responder a unas exigencias de seguridad más estrictas.
China está poniendo así un límite claro a una tendencia de diseño que avanzó más rápido que la regulación.
A medida que los coches incorporan más electrónica, funciones conectadas y sistemas que sustituyen mecanismos tradicionales, la industria tiene que prever qué ocurre cuando toda esa tecnología deja de funcionar.
En una emergencia, la prioridad no es que el automóvil resulte más sofisticado, sino que sus ocupantes puedan salir de él lo más pronto posible.
