Linus Torvalds, creador de Linux, desvela al fin la verdad sobre su origen: "Los buenos viejos tiempos no son tan color de rosa como algunos creen"

Linus Torvalds, creador de Linux, desvela al fin la verdad sobre su origen
Linus Torvalds, creador de Linux, desvela al fin la verdad sobre su origenGenerada con IA

Linus Torvalds rompe el mito sobre la creación de Linux. El sistema que hoy está en todas partes nació entre deudas económicas, servidores dudosos y mucha suerte.

Linux, aunque de una forma un tanto invisible, forma parte de casi toda la tecnología y servicios que usas actualmente. Hace funcionar desde tu móvil Android hasta la Estación Espacial Internacional, pasando por el 100% de los superordenadores del mundo. Para muchos es el gran sustituto de Windows, un sistema operativo perfecto, pero, para otros, es un gran desconocido.

Para aquellos que lo tienen en un pedestal (y para aquellos que por simple curiosidad quieren saber de dónde nace todo), su creador, Linus Torvalds, tiene un mensaje: "Los buenos viejos tiempos no son tan color de rosa como algunos creen".

Y para entender el motivo de esta curiosa frase, toca remontarse a 1991. Por aquel entonces, un joven estudiante finlandés publicaba en un grupo de noticias que estaba trabajando en un sistema operativo "solo como un hobby, nada grande ni profesional". 

Pero el camino, tal y como este anticipa, no fue fácil y estuvo lleno de baches, falta de dinero y decisiones un tanto cuestionables.

El primer 'GoFundMe' de la historia salvó a un Linus endeudado

Todo empezó en la Universidad de Helsinki, donde Torvalds y su amigo Lars Wirzenius pasaban las horas con pruebas con Unix. En el verano del 91, Linus se encerró a programar un kernel (el núcleo de un sistema) para su PC 386 porque quería algo mejor que Minix, el sistema académico que usaban entonces

Lo curioso es que la primera vez que se instaló Linux en un ordenador ajeno al de Linus, su dueño estaba durmiendo. Wirzenius recuerda que Linus fue a su casa, instaló el sistema mientras él dormía y, al despertar, algo grande había comenzado. "Es el método que recomiendo: dormir mientras Linus hace el trabajo duro", comenta Torvalds.

Pero el éxito no fue ni gratis ni instantáneo. Al principio, Linus ni siquiera quería llamar a su creación Linux. Su idea original era Freax, una mezcla de free (gratis), freak (raro) y la 'x' de Unix. Fue un amigo suyo, Ari Lemmke, quien al subir los archivos al servidor FTP del instituto finlandés decidió que ese nombre era un desastre y llamó a la carpeta 'Linux'. 

En ese momento, el sistema apenas tenía 10.000 líneas de código y hoy supera los 30 millones. Solo servía para que unos pocos intentaran hacerlo arrancar en sus máquinas.

Aunque en un principio, en cuanto a mejoras del sistema se refiere, se le hizo cuesta arriba porque a Linus nada le convencía, aprendió a delegar y a gestionar, dejando a un lado lo de escribir él cada línea.

Ahora bien, lo que poca gente sabe es que, mientras Linux empezaba a ganar fama, su creador estaba sufriendo para pagar las letras de su ordenador. A principios de los 90, Linus todavía debía dinero por su 386 y no tenía recursos para comprar una máquina más potente que permitiera seguir desarrollando el sistema

Fue entonces cuando la comunidad de usuarios, aún pequeña, organizó una colecta internacional. En un tiempo donde no existía PayPal ni las transferencias bancarias eran como ahora, cientos de personas enviaron cheques por correo postal a una oficina en Estados Unidos para que Linus pudiera comprar un 486DX2.

Con esto, Linus tenía justo lo que necesitaba y, poco a poco, fue creciendo en calidad y su comunidad cada vez se hacía más grande y fuerte. Con el tiempo, decidió que era buen momento para proteger su sistema bajo una Licencia Pública General (GPL). Allá por 1993, Linux era imparable.

A día de hoy, 33 años después, la situación es muy diferente. El desarrollo de Linux es una maquinaria perfecta que recibe unas 9 o 10 modificaciones por hora, las 24 horas del día. Linus ya casi no programa; ahora se dedica a gestionar ese flujo constante de código, actuando como el filtro final.

Y los resultados hablan por sí solos. Aunque en ordenadores de escritorio Linux ronda el 3% o 4%, domina el 100% de las 500 supercomputadoras más rápidas del mundo y cerca del 90% de la infraestructura de la nube (AWS, Azure, Google Cloud).

Por otro lado, y según los últimos informes de la Linux Foundation, más de 15.000 desarrolladores de unas 1.500 empresas distintas contribuyen al kernel cada año.

Además, Linux fue el sistema operativo elegido para el helicóptero Ingenuity de la NASA en Marte. El siguiente paso ya está escrito y parece que la nueva versión, Linux 7.0, promete un cambio total en la idea de que Linux solo sirve para unos pocos. Windows ya se puede ir preparando para lo que se avecina de cara a abril de 2026.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.