Los sistemas operativos inmutables toman ventaja y Windows tiene un problema: nunca podrás ser uno de ellos

Windows 11 no es inmutable
Windows 11 no es inmutableMontaje/Microsoft/Freepik

Si Windows 11 no logra una estabilidad como macOS y las distribuciones de Linux, podría estar cavando su propia tumba. Los sistemas operativos inmutables son el futuro.

Microsoft parece que se está yendo por el camino incorrecto tras las numerosas críticas que ha recibido Windows 11 y el punto de inflexión en la industria de ordenadores que ha marcado el fin de soporte de Windows 10.

¿Pensabas que los requisitos de instalación eran el único problema para los PC antiguos? Más allá de eso y de los fallos críticos que sigue presentando a pesar de ser el sistema operativo más reciente de la compañía de Bill Gates, está otro inconveniente que no puede pasar por alto.

Algo le falta al SO del gigante tecnológico de Redmond y es que tras determinar una crisis de arquitectura, macOS y las distros de Linux lo superan en algo muy importante para muchos usuarios: la inmutabilidad.

Durante años, ha sido una barrera para los desarrolladores de Microsoft y eso podría ser una gran desventaja a futuro. Si los errores actuales eran un dolor de cabeza, lo que le espera a Windows 12 podría ser peor, o al menos eso es lo que piensan los expertos.

La arquitectura mutable y el legado son desventajas para Windows 11 frente a Linux y macOS

Problemas de Windows 11
Problemas de Windows 11Montaje/Microsoft

Cuando se trata de Microsoft, siempre hay mucho de qué hablar porque es la compañía líder en el sector de sistemas operativos para ordenadores y otras áreas tecnológicas. Durante años ha destacado por sus diversas versiones de Windows, pero la última generación no ha sido tan bien recibida como la anterior.

No significa que sea una mala opción, pues es un buen SO si lo configuras adecuadamente y eliminas el bloatware innecesario. Sin embargo, el tema es que, a la larga, podría ser un problema por el tema de las tendencias actuales de los sistemas operativos.

Antes todo era Windows, pero ahora un gran porcentaje de usuarios están considerando cada vez más las distribuciones de Linux por ser ligeras, de alta compatibilidad y con buenas interfaces.

De la misma manera, hay quienes optan por irse a macOS para darle una oportunidad al ecosistema de Apple. La cuestión es que estas dos alternativas tienen algo que Microsoft todavía no ofrece y es la inmutabilidad.

¿Qué quiere decir que un sistema sea inmutable? Pues que tiene un kernel de solo lectura y las actualizaciones son atómicas, por lo que hay menos probabilidades de que sea manipulado por hackers a nivel de núcleo, es más estable y evitan los errores críticos.

Por ejemplo, en estos casos, la degradación por cambios de registro y archivos, conocida como “Winrot”, no afecta a las inmutables. Windows 11, al ser totalmente mutable, siguiendo los mismos pasos que las versiones anteriores, sí es propensa a presentar esos inconvenientes.

Los usuarios pueden modificar apps, controladores y partes del sistema, por lo que es bueno en ciertos aspectos, pero manteniendo las desventajas mencionadas. XDA Developers dice que esta estructura sería el “talón de Aquiles” del gigante de Redmond.

La cuestión es que el propio legado que sigue y la base de todo el SO de la empresa liderada por Satya Nadella, impide que pase a ser inmutable, al menos a corto plazo, sería un grave inconveniente porque se tendrían que reescribir y estructurar mucho código.

Básicamente, sería como hacer un sistema nuevo desde cero, ya que una transición así es realmente compleja. Con unos movimientos como esos, se vuelve frágil y se rompe por completo, agregan los especialistas.

Entre los claros ejemplos están los fallos que se generan cada vez que hay grandes actualizaciones que requieren de heredar componentes, inconvenientes de seguridad como el evento de CrowdStrike y los numerosos errores de controladores o compatibilidad con programas.