El cierre de Sora de OpenAI es solo el inicio, la empresa de Sam Altman lanza una peligrosa advertencia a todos los gigantes de IA

OpenAI ha sido víctima de su propio éxito con ChatGPT y herramientas como Sora. La empresa de Sam Altman está obligada a cancelar los proyectos no prioritarios para ahorrar dinero.
Sam Altman atraviesa un momento complicado al frente de OpenAI. La empresa detrás de ChatGPT tiene más competidores que nunca, a lo que se suman los gastos millonarios de alimentar sus servidores de IA.
La decisión de cerrar Sora de la noche a la mañana es solo el inicio. La aplicación de IA para convertir texto en vídeo fue toda una revolución, pero ha ido quedándose atrás, ya no era rentable para OpenAI.
OpenAI se enfrenta a su peor crisis
La situación de OpenAI empieza a ser alarmante. La empresa de Sam Altman podría estar muriendo de su propio éxito tras el cierre inesperado de Sora. Ahora incluso peligra el acuerdo de 1.000 millones de dólares con Disney.
Desde Wall Street Journal descartan que Sora cerrase por los enormes costes operativos o los continuos problemas de derechos de autor. OpenAI necesitaba desprenderse de uno de sus proyectos más costosos si quieren competir con Claude Code.
La empresa de Altman busca desesperadamente potenciar sus productos de programación y herramientas profesionales. OpenAI empieza a hablar de su próximo modelo de IA conocido por el nombre en clave Spud.
La capacidad de procesamiento sigue siendo limitada. La industria invierte miles de millones en la construcción de enormes centros de datos para alimentar a la IA, pero la demanda supera todas las previsiones.
OpenAI se enfrenta a una situación que nunca imaginaban. No atraer usuarios es un problema, pero puede ser aún más preocupante que lleguen en masa, intentan evitar un posible desastre financiero.
Sam Altman realizó un error de cálculo millonario

El propio Fidji Simo, CEO de aplicaciones de OpenAI, confirma que no se dejen estancar en "tareas secundarias que distraen". Sora era un obstáculo para competir con Claude de Anthropic o Gemini de Google.
Sora se ha convertido en un costoso error de cálculo estratégico del CEO de la compañía. Sam Altman incluso llegó a comparar el lanzamiento de esta herramienta en septiembre con un "momento ChatGPT para la creatividad" que se siente "divertido y novedoso".
“La creatividad podría estar a punto de experimentar una explosión, y junto con ella, la calidad del arte y el entretenimiento podría aumentar drásticamente”, comentaba Altman. La industria de la inteligencia artificial ha cambiado rápidamente desde ese momento.
El desastre de Sora era previsible para muchos. OpenAI estaba gastando miles de millones por trimestre en una herramienta de generación de vídeo dejando de lado otros planes como crear su nueva "superaplicación".
