Experto en IA habla sobre el futuro laboral y afirma que "va a generar 170 millones de puestos", pero… ¿Cuántos destruirá?

Alejandro Melamed afirma que la inteligencia artificial no reemplazará a las personas ni eliminará empleos, pero advierte que quienes no se adapten al cambio quedarán fuera.
¿La inteligencia artificial viene a quitarnos el trabajo o a transformarlo? Esa es la gran pregunta que hoy enfrenta el mundo laboral. En plena expansión de tecnologías capaces de automatizar tareas, analizar datos o generar contenido, el temor a quedarse atrás es comprensible.
Pero los expertos coinciden en que el futuro no se define por la desaparición de empleos, sino por un cambio profundo. Según Alejandro Melamed, consultor especializado en el impacto de la tecnología en el trabajo, la IA no solo no acabará con los trabajos, sino que traerá consigo una nueva oleada de oportunidades.
Basándose en proyecciones del Foro Económico Mundial, afirma que la inteligencia artificial creará 170 millones de puestos de trabajo en los próximos años, frente a una pérdida estimada de 92 millones. El saldo, por tanto, es positivo por primera vez desde que se miden estos datos.
Sin embargo, advierte que el verdadero reto no está en las cifras, sino en la capacidad de adaptación de las personas. Porque para acceder a esos nuevos empleos, se necesita algo más que voluntad: hacen falta competencias, formación y una mirada hacia el futuro. Y no todos están en la misma línea de salida.
Qué tipo de empleos están en riesgo y cuáles surgirán
Los empleos rutinarios y fácilmente automatizables son los más expuestos. Oficinas que dependen de tareas repetitivas, puestos de atención al cliente, cadenas de montaje o gestión de datos sin valor añadido corren un alto riesgo de ser absorbidos por algoritmos. La IA no duerme, no comete errores por cansancio y procesa información a velocidades inalcanzables para un humano.
Pero a medida que unos puestos desaparecen, otros emergen. Ciberseguridad, análisis de datos, ciencia del comportamiento digital, desarrollo de software o robótica son solo algunas de las áreas con demanda creciente. Y lo más interesante es que muchos de estos empleos no requieren una carrera universitaria.
En palabras del propio Melamed, hoy es posible adquirir competencias técnicas clave en un plazo de entre cuatro y seis meses, gracias a programas intensivos de formación que conectan directamente con las necesidades de las empresas. Esta capacidad de "reciclarse" o reskilling, será una de las claves del nuevo paradigma laboral.
Las habilidades de cada persona será el verdadero problema
Cabe señalar que la oportunidad existe, pero no es igual para todos. El acceso a la formación técnica sigue siendo desigual, y ahí radica uno de los principales riesgos. Según Melamed, hay entre 10.000 y 15.000 empleos que no se cubren simplemente porque no hay suficientes profesionales preparados.
Y esa distancia entre la oferta y la demanda no es solo un dato económico: es una señal de alarma educativa y social. El problema advierte, es que muchas veces se sigue enseñando con programas desfasados, anclados en modelos formativos que no se corresponden con la realidad del mercado.
Colaboración entre universidades, centros de formación y empresas es aún débil, cuando podría ser el puente más efectivo para reducir la brecha. La clave está en articular una respuesta coordinada. No basta con que la tecnología avance; el sistema educativo y las políticas públicas deben moverse con la misma velocidad.
Bajo este contexto, el experto propone una visión más integradora, donde no se trata de humanos contra máquinas, sino de humanos colaborando con máquinas. La IA no sustituirá a los médicos, dice, pero los médicos que no la utilicen verán cómo sus conocimientos profesionales quedan relegados.
Este enfoque de inteligencia aumentada plantea que el verdadero valor estará en la combinación de capacidades. Es decir, lo que una máquina hace mejor, y lo que el criterio humano puede interpretar, decidir o adaptar. Así, el reto no es luchar contra la IA, sino entender cómo sumarla a nuestras competencias. En esa fusión está el verdadero salto de calidad para el empleo del futuro.
Un futuro incierto, pero no necesariamente negativo
El escenario laboral que se dibuja no es una catástrofe inevitable, sino un cambio profundo que exigirá adaptación, esfuerzo y una mirada crítica. Melamed se define como "tecno-esperanzador": no niega los riesgos, pero apuesta por la capacidad del ser humano para reinventarse.
En lugar de preguntarte si la IA va a quitarte el trabajo, quizás deberías empezar a preguntarte cómo puedes trabajar con ella. Porque la inteligencia artificial ha llegado para quedarse, pero el futuro del empleo aún está por escribirse. Y depende, en gran medida, de tu disposición a seguir aprendiendo.

