Ingeniero despedido por la IA sentencia: "Quien trabaje todo el día con un ordenador está acabado, es solo cuestión de tiempo"

Imagen generada con IA

Aunque la inteligencia artificial no está preparada para reemplazar por completo a los humanos, sí eliminará algunos empleos, lo que afectará a miles de trabajadores, según Shawn K.

La inteligencia artificial ha entrado de lleno en el sector empresarial como la gran solución para optimizar recursos, acelerar procesos y reducir costes. Pero detrás se está gestando una realidad mucho más cruda, como miles de despidos justificados por una supuesta automatización que, en muchos casos, ni siquiera funciona bien.

Y un claro ejemplo es el de Shawn K, un ingeniero de software que hasta hace poco se dedicaba a integrar funciones de IA generativa en el software de su empresa, pero fue despedido poco después. No por hacerlo mal ni por falta de resultados, sino por ser, simplemente, prescindible.

Shawn trabajaba en una startup tecnológica que decidió apostar por los chatbots como eje de su estrategia. Participó activamente en la integración de estas herramientas, convencido de que estaban construyendo algo relevante. Pero en cuestión de semanas, pasó de ser una pieza clave a estar fuera del equipo.

Su salario, superior a los 150.000 dólares, era un gasto que podía recortarse con la excusa perfecta, donde el software escribía su propio código, solo que no era verdad. La IA generaba fragmentos con errores, sin contexto, por lo que alguien tenía que revisarlos y corregirlos, pero esa tarea ya no sería él.

Como este ingeniero, hay cientos de profesionales que están viendo cómo la innovación se utiliza para disfrazar recortes. Se despide a cientos e incluso miles de personas con experiencia para contratar a contratistas más baratos que se encargan de pulir los errores que genera la IA, con el único objetivo de ahorrar costes.

Si usas ordenador para trabajar, la IA podría dejarte sin empleo

Ahora, Shawn lo tiene claro: cualquier persona que pase todo el día frente a un ordenador está en peligro. No importa si programas, redactas, diseñas o gestionas datos, si tu trabajo puede desglosarse en tareas repetitivas o fácilmente imitables, la amenaza ya está sobre la mesa.

No se trata de si la IA hace el trabajo mejor, se trata de si puede hacerlo lo bastante barato como para justificar tu despido, y ahora mismo, lo puede hacer. Aunque mal y necesite correcciones o no entienda lo que hace. Mientras encaje con el ahorro, el argumento es válido para muchos directivos.

El problema no es solo tecnológico, ahora mismo es económico. Es una lógica empresarial que ve en la IA una forma de adelgazar nóminas sin demasiadas explicaciones. Y cuanto más dependas de un teclado y una pantalla, más vulnerable seremos a ese tipo de decisiones.

La inteligencia artificial tiene potencial, sí, pero ahora mismo se está usando como una muleta para justificar decisiones que ya estaban tomadas. Se prescinde de profesionales con experiencia bajo la promesa de que una máquina puede hacer lo mismo, aunque al final lo cierto es que no puede.

Por eso están proliferando los trabajadores que cobran menos y corrigen los errores que cometen los sistemas generativos. Es decir, la IA necesita supervisión humana; no obstante, en lugar de pagar por experiencia, se externaliza la tarea, se abarata el proceso y se vende como una mejora.

Al final sabemos que no lo es, es un parche muy barato que además precariza el sector, debilita el conocimiento interno y genera dependencia de sistemas que todavía están lejos de funcionar de forma autónoma. En este sentido, muchas empresas están siendo parte de este cambio.

¿Una crisis a la vista?

Se habla de revolución, pero lo que empieza a dibujarse es una crisis, un sector que invierte miles de millones en herramientas que aún no son fiables. Empresas que recortan plantilla con la excusa de automatizar, pero que luego necesitan volver a contratar para corregir errores. 

Y una industria que está sacrificando talento real a cambio de una promesa que todavía no se ha cumplido. La inteligencia artificial no ha llegado para hacerte más productivo, al menos no todavía. Ha llegado para parecer que todo va mejor, aunque los sistemas fallen.

Si pasas ocho horas al día frente a un ordenador, este cambio podría afectarte, no ahora, pero sí en el futuro cercano, como advierte el ingeniero Shawn K. Porque la decisión de sustituirte no vendrá cuando la IA sea mejor que tú, será cuando sea lo suficientemente barata como para que ya no importe.

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