Los precios de la tecnología suben por la IA, ¿es mejor comprar caro o esperar a que bajen?

Ante el fin del bueno, bonito y barato en dispositivos, el gran incremento de precios me ha hecho tomar una decisión que me entristece, pero es necesaria: no renovar mi ordenador.
A pesar de que los medios especializados como Computer Hoy llevamos casi un año avisando de lo que pasa con las RAM y la IA, el anuncio de que Apple ha decidido sucumbir finalmente sucumbir a la presión y subir los precios de casi todos sus dispositivos ha sorprendido a algunos, pero a todos nos está suscitando la misma pregunta: ¿y ahora que todo está carísimo qué hago yo con lo mío?
La presión de la cadena de suministro suena siempre como algo lejano, pero te das cuenta de que no es artificial, sino real, cuando entras a la web oficial para comprar un MacBook Neo y vale 100 euros más en España, un MacBook Air o Pro cuesta un 19% más, todos los iPad suben hasta un 32%, el iMac cuesta 300 euros más y el Apple TV 4K se encarece hasta el 36%.
Y Apple no es la única. De hecho, la compañía de Tim Cook, al que ahora critica hasta Bernie Sanders, estaba siendo de las pocas empresas que estaban manteniendo el precio de sus dispositivos en el primer semestre de 2026, antes de tener que rendirse a lo inevitable.
El resto de fabricantes ya están subiendo los precios de sus nuevas familias de dispositivos, con casos escandalosos como el precio de la futura consola Steam Machine, y en algunos casos también los ya existentes (precisamente ha pasado con la Steam Deck), para ajustarse a la nueva realidad.
En resumen, si estabas esperando una ganga en tecnología, lo más probable es que en el futuro próximo no la vayas a encontrar.
Mi caso: una avería de lo más inoportuna

Como le habrá pasado a millones de personas, esta situación me ha llegado en el peor momento, porque justo se me acaba de romper mi viejo portátil. Aunque no funcionaba muy allá y era del 2017, repararlo ya no tiene sentido por muchos motivos, y de momento esto hace que no tenga ordenador.
En condiciones normales, compraría un portátil nuevo con Windows 11, que me sirviera para mi vida personal y para jugar de vez en cuando. Por mi mente incluso ha surcado la idea de hacerme con un modelo gaming con el que poder jugar a una calidad decente, y no sufriendo muchísimo como me ocurría ahora. No es algo necesario, pero me apetecía bastante.
Obviamente, mis planes se han dado de bruces con la realidad actual. Me planteo: ¿qué tiene sentido hacer en este caso para mis necesidades y tal como están las cosas?
Comprar nuevo: caro, pero no es la peor opción
Una opción es hacer caso omiso de cómo están los precios y seguir comprando nuevo. Si tienes claro lo que necesitas y te puedes permitir un precio más alto, comprar ahora no es una opción tan mala como puede parecer.
Y es que esta situación tiene pinta de que va a continuar así bastante tiempo. Los principales fabricantes de memorias RAM, como SK Hynix, no esperan ser capaces de satisfacer los niveles actuales de demanda al menos hasta 2028, algo en lo que coincide AMD y en lo que parece haber quórum.
Es más, también han subido los precios de otros componentes como las SSD, y hay que tener en cuenta que la fabricación de estos componentes no ocurre de un día para otro, y que las fábricas que se comiencen ahora puede que no empiecen a producir hasta dentro de 3 años.
Si los precios pueden seguir subiendo y no tienes el dinero ahora o no quieres gastarlo de golpe, cada vez es más sencillo financiar este tipo de compras, por lo que se vuelve doblemente interesante.
¿Esperar a que se calme?

Esperar a que todo se calme es una opción, sí, pero las posibilidades de que te salga mal son altas.
Sobre todo si hacemos caso a las marcas que ya hablan de una nueva normalidad y que es posible que nunca se recuperen los precios previos a la crisis, como indica Lenovo. Si es así, no esperes nunca más los chollos como los móviles de 150 euros o los portátiles decentes de 600 euros. El bueno, bonito y barato puede ser cosa del pasado.
Si esperas, podrás haber aguantado 2 años sin dispositivo o con uno desactualizado para nada si lo tienes que acabar comprando al mismo precio que ahora, y esto en mi opinión es el peor escenario posible.
Explorar la segunda mano, cada vez más atractivo
Otra alternativa es recurrir a la segunda mano.
Tras conocerse la subida de precios de Apple, las búsquedas de sus dispositivos han subido un 67% en Wallapop, según datos de la plataforma, con aumentos especialmente fuertes en categorías como el iPad Air (+75%), iPad Mini (+58%), MacBook Pro M4 (+146%), MacBook Air (+63%) o MacBook Pro M5 (+51%).
Ante un panorama en el que el hardware no vive avances enormes y todo es IA, comprar dispositivos de generaciones anteriores es una buena opción siempre que tengan soporte de software, no solo para asegurarte de tener novedades como la nueva Siri AI vitaminada, sino sobre todo por seguridad.
Yo ya he decidido: me quedo sin ordenador
La última opción es la más drástica, pero es la que he acabado tomando en mi caso y creo que muchas personas más harán lo mismo.
Si se me hubiese roto el móvil, tengo claro que me habría comprado uno nuevo alrededor de los 400 euros con la intención de que me durase lo máximo posible, porque considero que es indispensable para mí. Con la relación calidad-precio actual creo que los modelos de 200 euros no ofrecen lo que necesito, y que no me gastaría menos que eso.
Pero ante la pregunta de si realmente necesito un ordenador para vivir por los 1.000-1.500 euros que cuestan ahora los modelos que me parecen los mínimo que me compraría, ahora mismo la respuesta es no.
De momento con mi ordenador de trabajo, mi móvil y mi -últimamente abandonada- consola para alguna partida que otra me apaño, y prefiero dedicar ese dinero a los gastos de una vida cada vez más cara, especialmente el alquiler en Madrid, o al ocio.
Si todo el mundo prácticamente tiene smartphone, pero muchos no poseen un portátil, es porque para el 99% de las cosas puedes vivir sin él. Es una decisión que no me hace feliz y que puede que me tenga que replantear en el futuro, pero alguna había que tomar.
