Trump enfría el romance con Silicon Valley: el negocio de Apple y Nvidia en la cuerda floja

El Presidente de EEUU parece jugar al gato y al ratón con Silicon Valley: Apple y Nvidia respiran por una exención temporal de aranceles, pero la sombra acecha.
Parece que Donald Trump ha dado un respiro a las tecnológicas, eximiendo temporalmente a smartphones, ordenadores y chips chinos de un arancel del 125%. Pero esto va a ser breve, ya que se ha anunciado que volverán a aplicarse en uno o dos meses. Para Apple y Nvidia la situación para ellas y otras tantas empresas pende de un hilo.
Las acciones de ambas compañías subieron un poco tras este anuncio, pero la incertidumbre sigue en el aire. Nvidia, por ejemplo, ya cayó un 7% en abril por las restricciones a sus chips H20 en China. Apple, mientras, acelera planes para fabricar más iPhone en India, pero el 80% de sus dispositivos aún salen de fábricas chinas.
Por supuesto, Trump no regala nada y estas exenciones son solo un cebo más para que empresas como Apple trasladen su producción a EEUU.
Los números asustan: Apple genera el 17% de sus ingresos en China, lo que se traduce en unos 70.000 millones de dólares al año, y Nvidia podría perder 5.500 millones de dólares por el veto a sus chips H20 en el gigante asiático.
Mientras, Tim Cook, CEO de Apple, juega sus cartas, prometiendo invertir 430.000 millones de dólares en fábricas estadounidenses, pero el iPhone 17 seguirá fabricándose mayormente en China. El gran problema es que Microsoft y Nvidia ya buscan "puertas de emergencia" para reducir su exposición a China, pero Apple sigue atada a sus fábricas chinas.
Lo cierto es que este empezó a jugar sus cartas antes de tiempo. Cuando en abril de 2025 se anunciaron aranceles a productos electrónicos chinos, Tim Cook movió fichas: tres llamadas al secretario de Comercio en una semana, una donación personal de un millón de dólares al comité inaugural de Trump, y reuniones a puerta cerrada donde argumentó que castigar a Apple sería arruinar EEUU.
Con esto precisamente como base, la senadora Elizabeth Warren no está muy convencida de lo que está sucediendo y esta semana lanzó una investigación contra Tim Cook por supuestas negociaciones privilegiadas con Trump.
Tal y como se ha podido saber, esta cuestiona el millón de dólares que Apple donó a la inauguración de Trump en 2017 y las reuniones secretas de Cook con exasesores del expresidente. "¿Qué discutieron exactamente? ¿Cómo se benefició Apple?", exige Warren, que dio a la empresa hasta el 15 de mayo para responder.
Si los de Cupertino no colaboran, el caso podría llegar al Comité de Supervisión del Senado. El escándalo salpica incluso a Howard Lutnick, asesor de Trump, quien según The Washington Post actuó como intermediario entre la Casa Blanca y Apple.
Nvidia se suma al problema con la IA como base y muchos millones que perder
Si Apple tiene problemas políticos, Nvidia tiene enfrente una crisis inminente. EEUU prohibió la venta de sus chips H20 en China, clave para empresas como ByteDance, dueña de TikTok. Eso sí, ya ha encontrado un gran sustituto en Huawei, aunque antes se hicieron con una buena cantidad de estos chips previendo lo que estaba a punto de llegar.
Las pérdidas estimadas son de 5.500 millones de dólares este año y para sobrevivir, Nvidia se diversifica: traslada el 15% de su producción a México y firma acuerdos en India. Pero los inversores están nerviosos y aunque el 90% de analistas recomiendan comprar sus acciones, las ganancias tan escasas para 2025 preocupan.
Añadir que mientras Apple y Nvidia se debaten casi entre la vida y la muerte, TSMC, el mayor fabricante de chips del mundo, ha comenzado a mover ficha.
Ya ha anunciado que acelerará su megaplanta en Arizona, con producción inicial de chips 3 nm para 2025, con la idea de evitar aranceles y servir a Apple o Nvidia sin depender de China. Esto suena bien, pero hay un problema y es que la planta solo cubrirá el 5% de la demanda global de chips hasta 2026.
Trump aprieta, China contraataca e India se frota las manos
Mientras tanto, Modi ha extendido la alfombra roja a las tecnológicas y ha puesto en marcha una estrategia muy inteligente para atraer a estos gigantes y posicionar al país como la gran alternativa asiática.
Este ha dejado claro que está dispuesto a aceptar casi cualquier tipo de condición con tal de que la inversión llegue y de lugar a más empleo, visibilidad a nivel mundial y desarrollo. Su objetivo es sacar a millones de indios de la pobreza y convertir a India en la próxima superpotencia industrial.
Añadir que aquí la figura también de Tesla, que ya está en negociaciones, bastante avanzadas, para instalar una megafactoría en India. Elon Musk y Modi ya han tenido varias conversaciones y, según fuentes gubernamentales, el plan es invertir entre 3.000 y 5.000 millones de dólares en una planta que producirá coches eléctricos para el mercado indio y para exportación.
Tesla ya busca localizaciones en Maharashtra y Gujarat, dos zonas con grandes oportunidades para esta industria. Además, el gobierno indio ha lanzado incentivos fiscales y ha reducido el IVA de los coches eléctricos del 12% al 5% para atraer inversiones como la de Tesla.
Así, mientras China queda fuera de juego, India se convierte en el socio perfecto de las multinacionales que buscan estabilidad y costes bajos. La estrategia de Modi ciertamente no pasa por provocar a Pekín y ganarse un nuevo enemigo, pero tampoco quiere perder la oportunidad de oro que le ha puesto en bandeja la guerra entre dos de las grandes potencias mundiales.
Otros artículos interesantes:

Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.


