Miles de empresarios admiten que la IA no mejora el empleo ni la productividad, y los expertos recuerdan una paradoja de hace 40 años

Miles de empresarios admiten que la IA no mejora el empleo ni la productividad, y los expertos recuerdan una paradoja de hace 40 años
Mujer probando tecnología en una oficina.Goncalo Costa (Freepik).

Todo el mundo coincide en que la inteligencia artificial lo cambiará todo. No obstante, los resultados de las empresas no parecen decir lo mismo. ¿Por qué sucede eso realmente?

Muchas empresas han abrazado la IA con entusiasmo. Tanto para no quedarse atrás, supuestamente, de la competencia, como para conseguir que esta mejore su productividad y todas esas cosas. Las promesas estaban claras: una tecnología capaz de multiplicarlo todo, sobre todo las ganancias. Sin embargo, cada vez más empresarios reconocen que no es eso lo que está sucediendo.

De hecho, coinciden en lo mismo: la IA no mejora el empleo (más bien todo lo contrario, viendo los despidos masivos que se están produciendo), ni tampoco aumenta la productividad. ¿Quiere decir esto que se trata de una promesa fallida, al menos desde el punto de vista económico? Quienes creen que no, recurren a una paradoja que ya tiene 40 años.

La IA no mejora el empleo ni la productividad… por ahora

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Un reciente estudio parece haber puesto las cartas encima de la mesa. Al consultar a miles de empresarios de países tan diferentes como Estados Unidos, Reino Unido, Australia o Alemania, la mayoría de ellos coinciden en que la IA no está cumpliendo las expectativas puestas en ella. Muchos esperaban que fuese una panacea empresarial, y no está sucediendo así.

Desde luego, no será porque no se esté invirtiendo en ella. Las grandes compañías -tecnológicas o no- están gastando ingentes cantidades de dinero para actualizarse y automatizarse. 

Las empresas menos grandes, cada una a su nivel, también están haciendo un considerable esfuerzo por no quedarse fuera de lo que se supone una revolución tan inevitable como universal.

Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. Como indica Futurism, muchas compañías se han encontrado al revisar balances, métricas y ganancias, que el impacto de la inteligencia artificial es más bien nulo. O que se nota muchísimo menos de lo esperado, incluso en los mejores casos. Curiosamente, no es la primera vez que algo así sucede, si se mira atrás con precisión.

La paradoja de la productividad

Quizá juzgar los beneficios de la IA hoy por hoy sea inadecuado. Al menos si se tienen en cuenta la llamada "paradoja de la productividad" asociada al Nobel Robert Solow. En los años 80 ya sucedió algo muy similar, solo que protagonizado entonces por los ordenadores y la llamada revolución informática.

¿Qué sucedió entonces? Pues que muchísimas empresas se lanzaron a llenar sus oficinas de pantallas y teclados, pero eso no se reflejó en sus ganancias. Solow lo explicó perfectamente en una sola frase: "Se puede ver la era del ordenador en todas partes menos en las estadísticas de productividad". Mucha gente pensó entonces que aquello terminaría por ser un fracaso.

Por supuesto, no lo fue. Hoy en día nadie puede trabajar sin un ordenador, y la informática se ha generalizado plenamente por todas partes. Simplemente, parece viendo las cosas con perspectiva, se necesitó tiempo. Las revoluciones no se llevan a cabo de la noche a la mañana. Incluso Internet necesitó su tiempo para ser lo que es hoy en día (para bien o para mal).

¿Pasará lo mismo con la IA? Según muchos gurús tecnológicos, sí. En ese caso, solo será cuestión de tener un poco de paciencia. Eso, siempre y cuando la historia se repita, claro.

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