Tomas Milašauskas, fabricante de drones: "Cuando el enemigo venga con un millón de robots, no querremos enviar a nuestros soldados contra ellos”

Tomas Milašauskas
Tomas Milašauskas con un dron en la manoMontaje

El CEO de RSI Europe asegura que dispone de fabricación a gran escala para un escenario geopolítico donde robótica e inteligencia artificial serán decisivas en el campo de batalla.

La industria de drones militares está cambiando, por lo que ya no se habla de prototipos ni de producción limitada, sino de grandes fábricas capaces de producir decenas de miles de unidades al año.  

En ese contexto se sitúa RSI Europe, una compañía lituana que ha elevado su capacidad hasta 120.000 drones anuales tras trasladarse a nuevas instalaciones en Vilna.

Su director ejecutivo, Tomas Milašauskas, explicó en una entrevista concedida al medio Delfi que Europa debe prepararse para un escenario en el que los sistemas no tripulados operen a gran escala. 

Cabe señalar que su afirmación sobre "un millón de robots" se refiere a conflictos donde el volumen de drones y sistemas autónomos puede superar con creces el número de tropas desplegadas.

Producción industrial en un sector acelerado por la guerra

El crecimiento de RSI Europe no ha sido puntual, puesto que desde 2023 la empresa ha aumentado progresivamente su capacidad productiva. 

Ucrania es su principal cliente y el conflicto ha actuado como banco de pruebas real para mejorar diseño, resistencia a interferencias y adaptación al campo de batalla.

La diferencia frente a la industria tradicional de defensa está en la velocidad, donde el ciclo de desarrollo es corto. Se prueba una versión, se ajusta y se vuelve a desplegar, por lo que la capacidad de iterar rápido es tan importante como fabricar en volumen.

Y es que 120.000 unidades anuales sitúan a la empresa en un rango industrial relevante dentro del ecosistema europeo de sistemas no tripulados, algo muy importante. 

Cuando Milašauskas habla de millones de robots se refiere a una guerra de saturación. En Ucrania se ha visto cómo miles de drones FPV se utilizan cada mes para atacar objetivos tácticos. 

El coste unitario es bajo comparado con armamento convencional, y eso permite desplegar grandes cantidades. Si un adversario dispone de cientos de miles de sistemas autónomos, la respuesta no puede basarse únicamente en personal militar.

Cadena de suministro y autonomía tecnológica

Otro punto clave es la dependencia de componentes electrónicos. Durante años, parte de la industria europea ha utilizado suministros procedentes de Asia, especialmente de China, pero las restricciones comerciales recientes han cambiado el panorama.

Debido a esta situación, RSI Europe ha desarrollado alternativas propias para algunos componentes críticos. Que si bien son más costosas debido a la menor escala de producción, reducen el riesgo estratégico. 

Por ello, en un escenario de conflicto, depender de un proveedor externo puede bloquear la fabricación. Este debate encaja en una tendencia más amplia dentro de la Unión Europea: reforzar la soberanía industrial en sectores estratégicos, incluida la defensa.

Por otro lado, la integración de inteligencia artificial es otro eje relevante. La empresa ha incorporado sistemas que permiten al dron continuar hacia el objetivo aunque pierda conexión por interferencias electrónicas. 

Esto amplía el alcance operativo y mejora la resistencia frente a una guerra electrónica. Sin embargo, la decisión final sigue siendo humana. 

El operador selecciona el objetivo y puede cancelar la misión mientras exista comunicación. Este enfoque se ajusta a los principios adoptados en el entorno OTAN, donde se mantiene el control humano significativo sobre el uso de fuerza letal.

Existe un debate dentro del sector, en el que se dice que los drones evolucionan rápido, por lo que un modelo puede quedar superado en pocos años. Por ello, ¿tiene sentido acumular grandes cantidades?

Desde la perspectiva industrial, disponer de un stock amplio facilita el entrenamiento masivo y la preparación ante un escenario de crisis. Pero la obsolescencia es un riesgo asumible frente a la falta de capacidad inmediata.

En conflictos recientes se ha demostrado que la disponibilidad rápida de sistemas no tripulados puede marcar diferencias operativas.

Europa ante la carrera robótica

El crecimiento de RSI Europe refleja una transformación más amplia. La defensa europea ya no se centra solo en grandes plataformas como aviones o blindados. Los sistemas autónomos, la inteligencia artificial y la producción flexible ganan peso.

Las declaraciones de Milašauskas apuntan a una idea concreta, donde la preparación tecnológica será determinante en futuros conflictos. 

Europa enfrenta ahora una decisión estratégica, que es acelerar su inversión en robótica militar e inteligencia artificial o depender de proveedores externos en un entorno geopolítico cada vez más inestable.

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