Golpe histórico a una de las mayores redes de ciberdelincuentes de Europa: la Policía Nacional desmantela una organización que estafó 140 millones de euros

En colaboración con Europol e Interpol, han desarticulado una enorme red de blanqueo de capitales que operaba en todo el mundo y que amasó una fortuna de 140 millones de euros.
La Policía Nacional acaba de desmantelar una organización criminal que había conseguido nada menos que 140 millones de euros robados mediante estafas de inversión y ciberataques. La red funcionaba casi como una multinacional de las estafas, creada tanto para engañar a empresas como para blanquear el dinero en minutos.
Tal y como se ha podido saber, esta organización tenía en su poder más de 800 cuentas bancarias particulares y otras 120 cuentas a nombre de empresas fantasmas. Los investigadores de la Policía Nacional confirman que todo esto servía para recibir el dinero de las víctimas y, de inmediato, moverlo por diferentes países para que se perdiera el rastro.
La investigación empezó casi por casualidad en España. Vieron que había 19 empresas sospechosas que hacían movimientos de dinero muy raros y que, en realidad, no tenían ningún negocio real. Al tirar de ese hilo, los agentes descubrieron que estaban ante una red internacional que conectaba cuentas bancarias en Cataluña con operaciones en Portugal y en el continente americano.
La Policía Nacional no tardó en coordinar un dispositivo internacional y colaboró con Europol e Interpol. Con esto, consiguieron detener a los cuatro presuntos cabecillas en España, Portugal y Panamá.
¿Cómo funciona la estafa del CEO y de las facturas falsas que usaba esta red criminal?
La organización usaba un método conocido como ataque BEC, pero que, coloquialmente, se denomina la estafa del CEO. Los delincuentes conseguían entrar en el correo electrónico del directivo de una empresa.
Después, leían sus mensajes para ver cómo habla y, cuando veían el momento oportuno, mandaban un correo a un empleado pidiendo una transferencia urgente a una cuenta bancaria que, en realidad, es de los estafadores.
La otra forma que tenían de robar era la estafa de las facturas falsas. Aquí lo que hacían era meterse en los correos que se mandan entre una empresa y su proveedor.
Cuando el proveedor enviaba la factura de verdad para cobrar, los delincuentes cambiaban el documento sobre la marcha y ponían su propio número de cuenta corriente. La empresa pagaba la factura pensando que se la mandaba a su proveedor, pero el dinero iba directo a los estafadores.
Por supuesto, mover millones de euros todos los días por los bancos sin que salten las alarmas es muy difícil. Por eso, la organización tenía contratada a una red de 67 colaboradores a los que la policía llama muleros. Estas personas, a cambio de llevarse una pequeña comisión o un pago fijo, abrían cuentas bancarias con sus nombres y DNI reales. Así, el dinero robado llegaba a la cuenta del mulero y este lo enviaba a un tercer país antes de que el banco se diera cuenta.
La Policía ha podido comprobar que el grupo llegó a mover 94 millones de euros a través de su red de cuentas, y han encontrado pruebas que relacionan otros 61 millones de euros con estafas que hicieron durante el año 2024. Era un negocio que no paraba ni un solo día de la semana.
El golpe final que tiró abajo la banda se dio con registros a la vez en seis casas y oficinas de Barcelona, Girona y Tarragona, además de otra entrada en la ciudad de Oporto (Portugal) y la detención de uno de los fugitivos en Panamá.
En estas casas, los policías encontraron 15 ordenadores y más de 170 móviles. Estas eran las herramientas de trabajo que los delincuentes usaban para controlar sus cuentas y hacer miles de transferencias falsas por todo el mundo.
La parte positiva de esta operación es que la Policía Nacional ha conseguido congelar al momento tres millones de euros que estaban en las cuentas de los detenidos. Este dinero se ha quedado bloqueado por orden de un juez con la idea de devolverlo cuanto antes a las empresas y a las personas que fueron estafadas.


