Cada ola de calor te quita dos o tres días de vida, según un estudio científico que ha durado 15 años

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El calor mata de muchas formas diferentes, pero ahora sabemos que también nos envejece prematuramente, hasta el punto de aumentar nuestra edad biológica. Cuando acabe el verano, serás una semana más viejo de lo que dice el calendario.

El aumento de las temperaturas es solo una de las muchas consecuencias del cambio climático, pero  lo que mucha gente no asimila, es el daño que origina a los seres vivos. Un estudio de la Universidad de Hong Kong, que se ha extendido a 25.000 personas durante 15 años, indica que sufrir dos años de olas de calor aumenta la edad biológica entre ocho y doce días.

Si, de media, asumimos que en un verano se pueden sufrir dos o tres olas de calor en España, eso implica que somos unos dos o tres días más viejos por cada ola de calor que padecemos.

Quizá no parezcan mucho en una vida larga, pero los expertos que han hecho el estudio opinan que es muy relevante en personas de edad avanzada, o con problemas de salud.

Las olas de calor nos envejecen

Investigadores de diversas universidades de Taiwán y Hong Kong han estudiado los efectos de las altas temperaturas en 25.000 personas, durante 15 años.

En primer lugar, registraron las olas de calor en esos años, contando como tal las declaradas por el gobierno de Taiwán, o al menos dos días seguidos de temperaturas anormalmente altas.

Después comprobaron los datos de salud de esas 25.000 personas en función de las olas de calor, usando 12 biomarcadores para medir su edad biológica.

A continuación aislaron los efectos de factores externos como fumar, hacer poco ejercicio, y otros hábitos que aceleran el envejecimiento biológico. De esta forma pudieron medir, a lo largo de esos 15 años, cómo afectan al organismo las olas de calor.

Los resultados son preocupantes: dos años de olas de calor añaden entre 8 y 12 días de envejecimiento biológico, en función de la edad. Más días como más mayor eres.

Y esa es solo una de las consecuencias del aumento de las temperaturas. El calor nos genera malestar, impide trabajar y ahora sabemos que nos envejece. Pero también provoca sequías, aumenta los contagios de enfermedades, y empeora las consecuencias de la contaminación.

Por desgracia, en España hemos vivido en nuestras propias carnes otra de sus consecuencias: los incendios devastadores. No solo queman bosque y destruyen pueblos y cultivos. Más de 350 especies en peligro de extinción podrían haberse extinguido por culpa de esos incendios, incluido el urogallo en León y Asturias.

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