China se adelanta a Elon Musk: anuncia el primer chip cerebral comercial de la historia

Chip implantado en el cerebro
El chip cerebral NEO ya ha sido aprobado para uso comercial por los hospitales chinos.Imagen generada con IA

Los chips implantados en el cerebro abandonan la ciencia-ficción y se convierten en ciencia. China ya ha comenzado a venderlos.

Que China se anticipe a Estados Unidos es algo cada vez más común. El gigante asiático acaba de aprobar para su comercialización el chip cerebral NEO, el primero del mundo que se pone a la venta. De momento, solo para los hospitales chinos.

NEO supera así al chip N1 de Neuralink, la empresa de Elon Musk, que aún no ha superado la fase de pruebas.

El chip NEO está diseñado para mejorar el sistema nervioso de los pacientes con lesiones medulares y parálisis. Pero esto es solo el principio.

Los chips cerebrales: un futuro con claroscuros

Estos chips que se implantan en el cerebro, tienen dos caras diferentes. Por un lado, su capacidad para mejorar la vida de pacientes con lesiones cerebrales o medulares. En las pruebas ya se ha conseguido que pacientes con parálisis mejoren su movilidad o, como en el caso del chip de Neuralink, que puedan manejar el ratón del ordenador con la mente.

Nadie discute estas aplicaciones, que son muy beneficiosas. El problema surgirá cuando se implanten chips cerebrales en personas completamente sanas, para obtener una ventaja competitiva que no tendrán los que no puedan pagarlo, o no quieran implantarse uno. Ya están en estudio chips que mejoran la concentración, o que estimulan ciertas partes del cerebro para memorizar mejor.

Muchos expertos opinan que, como ocurre con la IA, aunque no quieras, te verás obligado a implantarte un chip en el cerebro para no perder tu trabajo.

“Alguien con quien trabajas será el primero en adquirirlo. Y tú te resistirás durante un tiempo, igual que hiciste con el smartphone. Pero al final, acabarás cediendo. Las ventajas de la integración serán difíciles de superar”, son palabras del propio Sam Altman, CEO de OpenAI, y del empresario tecnológico especializado, Peter Thiel, según recoge New York Post.

Y hay un problema adicional: los hackers. “Los implantes cerebrales pueden parecer algo propio de una distopía, pero constituyen un campo prometedor de la investigación en neurociencia”, defiende el doctor David Tuffley, experto en ciberseguridad de la Universidad Griffith.

Y continúa: “Algún día, quizá todos tengamos chips cerebrales que nos ayuden a recordar dónde están nuestras llaves. Sin embargo, esta tecnología teóricamente permitiría a los piratas informáticos acceder a datos neuronales confidenciales, como los pensamientos y los recuerdos de los pacientes”.

Ya no es impensable que los criminales implanten un chip a un víctima para obtener claves o información privada, o que la policía haga lo mismo para obtener la confesión o las prueba de un asesino.

Según los creadores del chip NEO, los implantes cerebrales podrían mejorar la vida de más de 3.000 millones de personas con trastornos neurológicos, especialmente los relacionados con el movimiento y el habla. Pero ya están trabajando para ayudar a las personas que sufren depresión, epilepsia, ictus y Parkinson.