Una de las películas menos conocidas del Studio Ghibli vuelve a los cines… ¡casi veinte años después!

Aunque nunca logró la popularidad de Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro o El chico y la Garza, el inimitable sello de Hayao Miyazaki está presente en la obra.
Para muchos amantes de la animación, las películas del Studio Ghibli son atemporales. No solo por las temáticas sobre las que suelen girar (la infancia, la imaginación, la magia), sino también por su cuidada realización técnica. Incluso sus obras más antiguas, como Mi vecino Totoro o La tumba de las luciérnagas continúan luciendo impecablemente bien hoy en día.
Por eso, no resulta demasiado extraño que de vez en cuando muchos de sus clásicos regresen a las salas de cine. Una especie de iniciativa para que los más jóvenes puedan disfrutar de estas joyas del anime en la pantalla grande, o para que los ya veteranos puedan volver a hacerlo. La última en sumarse a esta tendencia, eso sí, es uno de los trabajos menos conocidos de Miyazaki.
El clásico del Studio Ghibli que regresa a los cines
Estrenada en 2008, Ponyo en el acantilado (originalmente llamada Gake no Ue no Ponyo) es una de las películas menos conocidas del Studio Ghibli, al menos para el gran público. Parte de la culpa quizá radique en que, aunque mantiene el sello inequívoco de Hayao Miyazaki, su tono es algo más infantil de lo acostumbrado. Una historia entre un niño y una especie de niña-pez.
Pese a ello, se trata de una obra sumamente destacable por muchos sentidos. El primero, su impresionante factura visual, con algunos de los momentos más artísticos de toda la trayectoria del estudio (lo cual no es decir poca cosa). También cuenta con un argumento sumamente emotivo, que ensalza los valores de la amistad, el cuidado de la naturaleza y ese tipo de cosas.
En realidad, mucha gente ha querido ver en Ponyo en el acantilado una especie de interpretación del clásico La sirenita. Puede que haya algo de eso, lo mismo que sería imposible entender la creación de El viaje de Chihiro (probablemente la película más celebrada del Studio Ghibli) sin Alicia en el país de las maravillas. Pero los parecidos no restan interés a ninguna de las dos.
En este caso, la trama comienza con Brunilda (más conocida como Ponyo), una criatura marina con apariencia de pez que vive en las profundidades del océano junto a su padre, Fujimoto, un hechicero humano que se ha retirado al mar. Ponyo se escapa y llega a la superficie, donde es rescatada por Sosuke, un niño de cinco años que vive con su madre en una casa sobre un acantilado.

Mucho más de lo que parece a simple vista
A primera vista, Ponyo en el acantilado es una historia encantadora sobre una niña pez que quiere convertirse en humana. Pero, como toda obra de Miyazaki, hay capas más profundas. Ponyo simboliza la infancia en su estado más libre, caótico y genuino. No está domesticada por las normas sociales ni por las estructuras adultas.
Tanto si viste el film en su momento allá por finales de los 2000, como si quieres hacerlo por primera vez, ahora existe una oportunidad única de hacerlo donde más se disfruta: en el cine. Y si es en compañía de algún chaval, mejor que mejor.