Experto en Apple regresa a Windows después de 10 años y no da crédito: "La gravedad de los errores en Windows 11 ha alcanzado un nivel inimaginable"

Errores de rendimiento en Windows 11
Errores de rendimiento en Windows 11Generado con IA

El portátil era potente y con buena autonomía, pero los fallos del sistema operativo, pequeños pero constantes, fueron lo que finalmente le hizo volver a macOS.

Volver a un sistema operativo después de años de uso suele implicar adaptación, pero también muchas expectativas. Y en el caso de Windows 11, ese regreso no siempre resulta como se espera.  

Un usuario con experiencia en el ecosistema de Apple documentó una experiencia marcada por errores, inconsistencias, así como una sensación general de un sistema inacabado.

Se encontró con una serie de problemas que reflejaron tensiones estructurales en el desarrollo del sistema de Microsoft, por lo que Windows sigue siendo inestable y poco confiable para muchos usuarios.

Un Windows muy completo, pero con múltiples errores de rendimiento

Según el experto, durante diez años, su herramienta principal de trabajo fue un MacBook Air, y lo eligió por estabilidad, buen rendimiento en tareas de ofimática y creación de contenido ligera. 

Pero el cambio llegó por una suma de factores, y es que los nuevos portátiles con procesadores Intel Core Ultra prometían más potencia con consumos razonables; las ofertas y programas de subvenciones hicieron más atractivo el salto.

En macOS ha visto cómo versiones recientes del sistema operativo iban dejando atrás aplicaciones antiguas que él aún quería usar, ya fuera por hábitos o por formatos de archivo. 

Windows, en cambio, seguía ejecutando sin problemas software que llevaba más de una década sin actualizar, además de ofrecer un catálogo de juegos que el Mac no puede igualar. Con ese contexto, decidió pasar una temporada trabajando desde un ultraligero con Windows 11.

El contraste inicial fue positivo, donde las apps antiguas que en macOS habían dejado de funcionar arrancaron sin problema en el nuevo portátil. La libertad para instalar y configurar programas fue mayor, sin los filtros adicionales de Apple. 

Los juegos fueron el otro gran cambio. Títulos AAA se ejecutaron en el portátil, con resoluciones y tasas de fotogramas que, aunque no compiten con un PC gaming, están muy lejos de lo que recuerda de los portátiles finos de hace solo unos años.

A nivel de rendimiento bruto, no tuvo queja, ya que el portátil respondió bien en tareas de edición, multitarea y ocio. En ese terreno, el experto sintió que, por fin, un portátil con Windows podría sustituir a su Mac de trabajo sin obligarle a renunciar a nada importante.

Windows no era tan estable como pensaba

Uno de los frentes más delicados al trabajar con su portátil fue la red, ya que en varias ocasiones, el icono de WiFi indicaba que estaba conectado, pero no había conexión. 

Del mismo modo, el proceso de conectarse a redes conocidas era más lento de lo esperable, con tiempos largos de "conectando" incluso usando contraseñas guardadas.

La Microsoft Store tampoco ayudaba a mejorar la percepción, donde había momentos en los que la portada no terminaba de cargar, los botones no respondían o las descargas se quedaban atascadas sin avanzar.

Otro punto fue la gestión de notificaciones. WeChat, una de sus herramientas principales de comunicación, no se integraba bien con el sistema. El icono parpadeaba en la barra de tareas, pero no había una previsualización clara en el centro de notificaciones. 

En la práctica, eso significa tener que salir del flujo de trabajo, abrir manualmente la aplicación y comprobar si el mensaje era importante. En su experiencia con macOS, esa capa estaba mejor resuelta y le permitía decidir de un vistazo si interrumpir lo que estaba haciendo.

La autonomía tampoco terminó de convencerle. Sobre el papel, el portátil con Windows tenía una batería de mayor capacidad que el MacBook Air M1 que usaba antes. 

En uso real, con brillo alto, conexión WiFi, mensajería abierta y varias pestañas en el navegador, el consumo fue del 15% por hora. Eso se traduce en unas seis horas de trabajo efectivo desde el 100%, una cifra aceptable, pero que no supera de forma clara lo que obtenía con el Mac. 

Más preocupante fue la cifra en el comportamiento en reposo, que a veces, al cerrar la tapa, el equipo no entraba en suspensión como debería y seguía gastando batería. 

Además, se encontró con un problema clásico de Windows: el portátil pudo despertarse con solo mover el ratón, incluso con la tapa cerrada, lo que agotó la batería sin que se diera cuenta.

¿Por qué ocurre esto en Windows 11?

Microsoft sigue liándola con los parches de Windows 11
Microsoft sigue liándola con los parches de Windows 11Windows 11

El origen de estos problemas no está en un único fallo, sino en el propio modelo de Windows. A diferencia de Apple, que controla tanto hardware como software, Microsoft desarrolla su sistema para una enorme variedad de configuraciones.

Esa apertura permite mayor compatibilidad, pero también introduce más variables, por lo que cada combinación de componentes es un escenario distinto, y eso complica garantizar un comportamiento uniforme.

Además, el ritmo de actualizaciones añade otra capa de complejidad. Mejorar el sistema de forma continua implica asumir el riesgo de introducir errores en el proceso.

Después de varios días de uso intensivo, el balance fue que Windows 11 ofrece cosas que el Mac no, como compatibilidad con software antiguo, acceso a juegos y más margen de maniobra a la hora de instalar y ajustar herramientas. 

Pero el problema no está ahí, sino en que el sistema le obliga a estar más pendiente de él de lo que estaba acostumbrado.

En macOS, su experiencia era la de un entorno que, con sus limitaciones, se mantenía estable y predecible. El portátil se abría, funcionaba, se cerraba y entraba en reposo sin sorpresas. 

En Windows 11, por el contrario, siente que siempre hay algo que vigilar: la red, las actualizaciones, la suspensión, el comportamiento de ciertas apps. Nada de ello hace al sistema inutilizable, pero sí introduce una capa de incertidumbre que no tenía antes.

Esa diferencia es la que le llevó a volver al Mac como máquina principal, aun sabiendo que perdería parte de la compatibilidad y la experiencia en juegos que ganó con el cambio. 

Para trabajar a diario, valora más la sensación de que el sistema operativo no se va a interponer en su camino que las ventajas objetivas en otros apartados.

Es importante mencionar que no todos los usuarios experimentan estos problemas con la misma intensidad. De hecho, muchos utilizan Windows 11 sin incidencias. 

Sin embargo, la existencia de este tipo de experiencias apunta a una realidad: el sistema operativo de Microsoft no siempre alcanza el mismo nivel de pulido que otros ecosistemas.

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