ChatGPT revoluciona la vuelta al cole: esto es lo que más temen los profesores de la IA

¿Hasta qué punto la inteligencia artificial será capaz de poner patas arriba la enseñanza? Los expertos intentan responder a esta complicada cuestión.
Según algunos expertos, la IA terminará con muchos trabajos. Casi todos, si se atiende a lo que dicen los más extremistas. Entre ellos, parece que los profesores no se librarían tampoco. Si al fin y al cabo médicos o programadores podrían tener los días contados, ¿por qué no los profesionales de la enseñanza? Algo que cambiaría mucho la habitual vuelta al cole de septiembre.
Pero en realidad no hace falta esperar a que llegue la inteligencia artificial general (para 2030, dicen algunos gurús tecnológicos) para ver el impacto que la IA ya está teniendo en las aulas. Al menos, en muchas de ellas. En ciertos sentidos podría considerarse algo beneficioso en cuestión de rendimiento laboral, pero también existen amenazas que preocupan a algunos especialistas.
La vuelta al cole con la IA y ChatGPT
La inteligencia artificial no es una tecnología que poco a poco vaya a introducirse en los colegios. Lo cierto es que ya lo ha hecho, dicen los especialistas. Un estudio realizado por Gallup y la Walton Family Foundation, titulado Six Weeks a Year: How AI Gives Teachers Time Back, reflejó al impacto real de la IA en las escuelas. Y en un primer momento parecía algo positivo.
Según la investigación (llevada a cabo en Estados Unidos, eso sí), uno de cada tres profesores norteamericanos utiliza la IA semanalmente y llega a ahorrar, de media, 5,9 horas por semana. Puede parecer que no supone gran cosa, pero si se analiza según el curso escolar, no está nada mal. Vendría a significar un total de unas seis semanas completas al año.
¿Y para qué están usando los maestros la IA? Pues en muchos casos para la preparación de las clases o la elaboración de hojas de trabajo. Sin embargo, cada vez es más común que algunos docentes se valgan de ella para tareas más comprometidas, por así decirlo, como la corrección de exámenes. Por muchos que algunos de ellos criticaran a los alumnos por usar ChatGPT en sus deberes.
Su conclusión parece clara: aquellas escuelas que mejor se adapten a las posibilidades de la IA saldrán ganando. Es difícil saber si en lo que calidad de la enseñanza se refiere (ese sería un tema más discutible), pero sí en cuanto a ahorro de tiempo. Pero no todo es bueno con respecto a cómo la IA podría (o ya puede, quién sabe) afectar a lo que realmente importa: los alumnos.
¿La inteligencia artificial creará peores estudiantes?
Ha sido la propia Microsoft quien ha expresado públicamente su preocupación (que es la misma que la de muchos profesores) sobre el efecto que la IA podría tener en el desarrollo del pensamiento crítico de los estudiantes. Precisamente el hecho de que les facilite la vida traería consigo un problema: un deterioro en las capacidades cognitivas. Es decir, que se acostumbran demasiado a ChatGPT.
Si la IA termina siendo algo estupendo o un problema a evitar en las aulas está todavía por ver. Pero lo que resulta cada vez más obvio es que ya ha llegado a ellas, y lo han hecho para quedarse. Y esta vuelta al cole será la primera en la que el impacto, al menos en teoría, empiece a ser más evidente.
