Este robot militar autónomo ya integra un rayo láser capaz de abatir un dron a tres kilómetros de distancia

Los sistemas antidrones mediante láser dan el salto de los vehículos y las plataformas móviles, a los robots autónomos de pequeño tamaño.
Los drones han revolucionado cómo se hacen las guerras, y eso implica cambiar el armamento defensivo. Los sistemas antidrones más efectivos son los rayos láser, pero hasta ahora se trataba de unos dispositivos de gran tamaño que debían instalarse en camiones o en pickups militares.
La compañía Inleap Photonics ha desarrollado un sistema láser antidrones tan diminuto, que se puede instalar en un robot autónomo terrestre de pequeño tamaño, como el que puedes ver en la foto de apertura de la noticia.
La opción de disponer de un robot autonómo que puede patrullar alrededor de edificios o áreas móviles y abatir drones a tres kilómetros de distancia, es una ventaja con respecto a otros sistemas que necesitan un vehículo de transporte de gran tonelaje.
Derribando drones con un rayo láser
Hasta ahora los drones pequeños se neutralizaban usando ondas de radio en una frecuencia que corta la conexión remota entre el dron y su piloto, o el GPS, si es un dron autónomo. Pero este sistema tiene sus limitaciones, porque no es infalible, y puede ser contrarrestrado.
Los sistemas de rayo láser no cortan las señales del dron, directamente lo destruyen. Su ventaja es que es un método muy rápido: puede derribar un dron a tres kilómetros de distancia en un segundo.
El primer robot autónomo terrestre con un sistema antidrones basado en rayo láser se llama Ziesel. Existen dos versiones. La más popular es la versión civil para uso recreativo, en forma de vehículo oruga que se usa en montaña y estaciones de esquí.
La versión militar ha sido adaptada por la empresa alemana Diehl Defence. La ha convertido en un vehículo terrestre no tripulado (UGV) que se emplea para transportar suministros en terreno difícil. Puede armarse con misiles antitanque y, a partir de ahora, con una tecnología contra drones de última generación.
El sistema Fastlight Shield de Inleap Photonics es capaz de derribar drones de Clase I y II, según la clasificación de Sistemas de Aeronaves No Tripuladas (UAS) de la OTAN.
Un dron militar de clase I tiene un peso de entre 2 y 150 Kilos, y no lleva armamento. Se emplea para tareas de reconocimiento, vigilancia y, los más grandes, también para llevar suministro. Si es de clase II pesa entre 150 y 600 kilos, ya está armado, y se destina a misiones de Inteligencia, Vigilancia, Adquisición de Objetivos y Reconocimiento (ISTAR).
Este robot autónomo con rayo láser para abatir drones entrará en la fase pruebas a finales de año. Si todo va bien, podrá participar en misiones operativas de los ejércitos de la OTAN el año que viene.
