Peor que una pandemia, estamos al borde de una escasez mundial de chips y no parece que nadie pueda evitarlo

Imagen generada con IA

Los expertos advierten que para 2035 la escasez de semiconductores podría ser mucho peor que en 2020, impulsada principalmente por el calentamiento global y la creciente falta de cobre.

La pandemia del COVID-19 que sacudió el planeta entre 2020 y 2023 no solo puso en jaque la salud, también destapó otra crisis que seguramente viviste en primera persona, que fue la escasez mundial de chips. De pronto, comprar un ordenador portátil, cambiar de móvil o incluso adquirir un coche nuevo se convirtió en una auténtica pesadilla económica

Las cadenas de suministro colapsaron, la producción tecnológica se paralizó en muchas partes del mundo y los precios se dispararon como nunca antes. Aunque creas que esto ya pasó y todo ha vuelto a la normalidad, lo cierto es que los expertos alertan que estamos a punto de enfrentarnos a una crisis todavía peor.

Cabe señalar que durante aquellos años, la falta de semiconductores golpeó con especial dureza al sector de la automoción. Gigantes de la industria tuvieron que ajustarse porque simplemente no había chips suficientes, y lo mismo ocurrió con los componentes de los ordenadores y la electrónica en general.

Esto hizo que los precios de los vehículos nuevos aumentaran drásticamente, pero también afectó a productos electrónicos tan comunes como tablets, smartphones o electrodomésticos inteligentes. El impacto económico fue enorme, con miles de empresas que sufrieron pérdidas millonarias, y el crecimiento económico global se frenó significativamente.

La crisis que viene: más grave y más profunda que la anterior

Ahora mismo nos encontramos ante una amenaza que podría superar ampliamente la crisis de la pandemia. Esta vez el problema no es un virus, sino algo más elemental pero igualmente esencial como la escasez global de cobre. 

Según un informe de la consultora PricewaterhouseCoopers (PwC), el cambio climático está afectando gravemente la disponibilidad de este metal, indispensable para fabricar semiconductores ¿Por qué es tan importante? Porque ningún otro material conduce la electricidad de manera tan eficiente y económica en los chips que llevas en tu móvil, ordenador o coche eléctrico.

Chile, el mayor productor mundial de cobre, es el ejemplo más claro de esta crisis que se acerca rápidamente. Ya que la prolongada sequía que azota a este país está reduciendo dramáticamente su capacidad de extracción. 

En menos de diez años, según PwC, hasta un 75% de su producción de cobre podría desaparecer por falta de agua. Esta caída arrastrará inevitablemente a toda la industria mundial de semiconductores, por el hecho de que el cobre chileno abastece buena parte del mercado global.

Pero no pienses que esto es solo un problema puntual, otros grandes productores como China, Australia, México, Perú o Estados Unidos enfrentan situaciones similares por la crisis climática. Imagínate las consecuencias si varios de estos países reducen simultáneamente su producción de cobre: el impacto sobre la fabricación de chips sería devastador. 

Desde coches eléctricos hasta dispositivos médicos, pasando por teléfonos móviles y ordenadores personales, ningún producto estaría a salvo de un fuerte aumento de precios o incluso del desabastecimiento total.

El impacto global según PwC

Para que entendamos la magnitud de esta amenaza, las cifras del informe de PwC son alarmantes. Hacia el año 2035, alrededor del 30% de la producción mundial de semiconductores podría verse seriamente afectada por la falta de cobre. 

Si la anterior crisis ya costó billones de euros y paralizó sectores industriales enteros, esta nueva escasez promete ser todavía más profunda, pero sobre todo duradera. Esta vez, además, no habrá soluciones rápidas ni alternativas inmediatas.

La clave está en el cobre y, hasta ahora, nadie ha logrado sustituirlo en la producción de chips. Por eso, cualquier mínima interrupción en su suministro tendrá efectos multiplicadores sobre la economía global. Es decir, lo que viviste durante la pandemia podría ser solo un anticipo del caos que viene en los próximos años.

¿Podemos hacer algo para evitar esta nueva crisis? La respuesta, según los expertos, no es nada alentadora. Algunos países ya están tomando medidas desesperadas, construyendo plantas desalinizadoras para obtener agua potable e intentar mantener activa la extracción minera. Pero esto es solo un parche temporal. 

No todos los países disponen de estas opciones, y la crisis climática global no hace más que agravarse año tras año. El problema parece, por tanto, inevitable. Aunque se pongan en marcha medidas climáticas más ambiciosas, el margen de maniobra es limitado. Adaptarse al cambio será necesario, pero las consecuencias ya parecen inevitables.

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