Ya es oficial: España rompe con Francia y estudia un enorme cable submarino bajo el Atlántico con Irlanda para acabar con el aislamiento

España ha encontrado una solución para poder conectar su red energética con Europa, aunque primero tendrá que esquivar a Francia creando un enorme cable submarino.
España es probablemente uno de los países de la Unión Europea que más ha invertido en la transición a las energías renovables. La península Ibérica se ha convertido en una isla energética junto con Portugal.
El planteamiento inicial de la conocida como isla energética es interesante, pero España se encuentra con un enorme obstáculo en su camino: Francia. El país vecino ha creado un cuello de botella que impide que se exporte su excedente de energía solar.
La interconexión terrestre pirenaica España–Francia apenas tiene una capacidad de unos 3.000 MW, que también aprovecha Portugal como una de las pocas salidas desde la península Ibérica. Las líneas de alta tensión terrestres bidireccionales no son suficiente.
Francia se interpone en los planes de España

La Comisión Europea quiere reducir la dependencia externa para 2030 con una mejor conexión energética, pero Francia jugará un papel fundamental, al menos en la estrategia española. El Ejecutivo busca soluciones desesperadas.
España tiene varias alternativas para liberar su energía hacia Europa. La más viable (y económica) era a través de Francia, pero existe otra ruta a través del Mediterráneo con dos gigantescas conexiones hacia Italia.
Esta obra sería demasiado ambiciosa, así que empieza a ganar peso una nueva solución con un enorme cable submarino hacia el Atlántico que una España e Irlanda. El Gobierno empieza a estudiar esta posibilidad con una longitud estimada de entre 1.000 y 1.100 kilómetros.
El cable submarino bajo el Atlántico uniría la costa norte de España a través de Asturias con la costa sur de Irlanda. Aún no hay un trazado definido, pero la infraestructura tendrá que esquivar el Golfo de Vizcaya y el Mar Céltico con una elevada profundidad y oleaje.
Un acuerdo entre España e Irlanda
España e Irlanda han cerrado un primer acuerdo para estudiar la viabilidad de un enorme cable submarino de electricidad durante el congreso WindEurope 2026 celebrado en Madrid. Este es solo un primer paso, pero es el más importante.
Ambos mercados eléctricos son los menos interconectados de Europa y tienen la etiqueta de "islas energéticas”. España e Irlanda tienen una capacidad limitada para exportar los excedentes renovables y una infraestructura más sensible a situaciones como el apagón masivo de 2025.
España apenas tiene 3.000 MW de capacidad de interconexión, un ratio del 2% sobre una infraestructura de aproximadamente 150 GW. El país no cumple con el objetivo mínimo del 10% fijado desde Bruselas para 2020, y está muy lejos del 15% previsto para 2030.
La guerra de Ucrania fue un aviso, pero la situación ha empeorado con el conflicto en Irán y la crisis del gas. España es uno de los mayores productores de energía solar de Europa, pero no puede exportar los excedentes.
Su socio en el acuerdo jugaría un papel esencial. España exportaría su excedente de energía solar, mientras que Irlanda lo haría con sus parques eólicos marinos cuando las borrascas atlánticas golpean el norte del país.

