La economía rusa está tan mal que sus cohetes han comenzado a llevar publicidad de bancos y cafeterías

La publicidad ha salvado a muchas empresas de la quiebra, y ahora va a echar una mano a Roscosmos, la agencia espacial rusa.
El presidente Putin ha cambiado las leyes para que los cohetes de Roscosmos puedan llevar grandes anuncios publicitarios. Ya se han visto algunos de cafeterías, restaurantes, bancos, y canales de televisión.
Una guerra puede doblegar un país por la fuerza de las armas, o por la caída de su economía. No sabemos cómo ha afectado la invasión de Ucrania a la economía rusa, porque los datos oficiales no son fiables, pero sin duda el impacto es muy grande. Lo es aún más para la agencia espacial rusa Roscosmos, porque al evidente recorte de presupuesto hay que unir las pérdidas de contratos con los países occidentales.
Se estima que Roscosmos ha dejado de ganar 2.500 millones de dólares desde las sanciones por la invasión de Ucrania, así que está buscando dinero hasta de debajo de las piedras. Y ha encontrado un poco, no demasiado, en la publicidad que ya inunda sus cohetes espaciales.
Publicidad espacial, una tradición de décadas
No sabemos cuál es la realidad económica de Rusia, pero hay una cifra que no engaña: los lanzamientos de cohetes.
Los datos son demoledores. En los años 80 del pasado siglo, Rusia (por aquel entonces, la Unión Soviética), lanzaba 100 cohetes al año. En 2024 y 2025 ha puesto en órbita solo 17, la cifra más baja de su historia. Lo justo para relevar cosmonautas en la Estación Espacial Internacional, poner en órbita satélites, y poco más. Por comparación, el año pasado Estados Unidos lanzó 181 cohetes, y China, 91.
Desde el pasado 1 de enero los cohetes de Roscosmos, que es una empresa pública, llevan publicidad bien visible en el fuselaje:

No hay que ser cínicos. La propia NASA ha firmado acuerdos publicitarios en sus naves desde hace décadas. Sin ir más lejos, en la misión Artemis II los astronautas llevaron una cámara Go Pro para grabar vídeos para National Geographic.
En tiempos mejores, años 90, Pepsi pagó cinco millones de dólares para que un cosmonauta ruso filmara una réplica a gran escala de una lata de Pepsi en el exterior de la estación espacial Mir, según cuenta Ars Technica. En el año 2000, el cohete ruso Proton llevaba el logotipo de Pizza Hut.
Pero todos estos casos son acuerdos publicitarios puntuales. Lo destacable aquí es el cambio en las leyes rusas para que los anuncios en los cohetes sean la norma, y no requiera permisos especiales.
Muchos lo ven como una degradación de la ciencia. Otros, como una necesidad inevitable. La guerra lleva a situaciones desesperadas para no ir a la quiebra.
