Esta es la peor temperatura a la que poner aire acondicionado durante la ola de calor: "Consume más, enfría menos y se puede estropear"

Imagen generada con IA

Configurar mal el climatizador puede ser contraproducente, ya que genera un mayor gasto energético, facturas más altas, desgaste del equipo y problemas de humedad dentro del hogar.

Con la ola de calor encima y temperaturas que no bajan ni de noche, lo primero que muchos hacen es bajar al mínimo el aire acondicionado, pero eso puede ser un gran error. Este gesto, que parece lógico, al final puede salir caro, más de lo que imaginas. 

Y es que no solo se dispara el consumo eléctrico, sino que también acortas la vida útil del equipo y acabas generando humedad dentro de casa, lo cual puede ser contraproducente. 

Es importante entender por qué no conviene bajar tanto la temperatura, qué valores son más eficientes y cómo enfriar tu casa sin hacer trabajar al aire acondicionado más de la cuenta. Al final, el objetivo es cuidar el climatizador y aprender a refrescar la habitación para eliminar el calor extremo.

Por qué bajar demasiado la temperatura es una mala idea

El error más común es pensar que cuanto más bajo pongas el aire, más rápido se enfría la casa, pero no funciona así. Si lo dejas, por ejemplo, en 19 grados, el sistema no acelera, simplemente trabaja durante más tiempo sin parar. 

Significa que el compresor, que es una de las partes más delicadas y costosas del dispositivo, sufre una exigencia constante que no está diseñada para aguantar día tras día. Con ese uso, no solo aumentan las posibilidades de avería, también se dispara el consumo energético, y con ello, la factura de la luz.

A eso hay que sumar un problema que muchas veces pasa desapercibido, que es la humedad. Al funcionar durante más tiempo, el sistema puede perder capacidad para deshumidificar el ambiente correctamente, sobre todo si está mal dimensionado o sin mantenimiento

El resultado es un ambiente frío, pero cargado de humedad, poco saludable y que puede dañar materiales como la madera, pinturas o textiles. Por eso, mantener este hábito con el aire acondicionado puede perjudicar las estructuras de tu casa y conviene evitarlo.

¿Cuál es la temperatura ideal para el aire acondicionado?

Si estás en casa, mantener el termostato entre 22  y 25  grados centígrados es suficiente para estar cómodo sin forzar el sistema. En cuanto bajes de los 22 grados, el gasto energético empieza a escalar sin aportar realmente una mejora notable en la sensación térmica. 

Según los expertos en climatización, por cada grado que bajas por debajo de ese umbral, el consumo puede subir entre un 6 % y un 8 %. Es decir, si lo bajas a 19 grados centígrados pensando que así estarás mejor, probablemente solo consigas una factura más alta y un equipo trabajando al límite.

En cambio, si vas a estar fuera de casa varias horas, lo recomendable es subir la temperatura a 28 grados. No es necesario apagar del todo el aire, porque conviene mantener un nivel mínimo para evitar que la casa acumule humedad, pero tampoco tiene sentido refrigerarla como si estuvieras dentro. 

Solo necesitas mantener una base de frescor que luego puedas ajustar al regresar, sin que el aparato tenga que empezar desde cero. Al hacer esto, alargarás la vida útil del climatizador, consumirá menor energía y pagarás menos en la factura.

De noche, tampoco conviene dejarlo tan bajo

Cabe mencionar que el cuerpo se adapta de forma natural al descenso térmico en la noche, por lo que si mantienes el aire encendido mientras duermes a temperaturas muy bajas, te expones a otros problemas de salud, como garganta seca, resfriados, insomnio o molestias musculares. 

Una buena práctica es dejarlo en torno a 25  grados centígrados y, si necesitas un extra de frescor, apoyar el confort con un ventilador portátil silencioso. Esto ayuda a mover el aire, mejora la sensación térmica y reduce el esfuerzo del aire acondicionado.

Si cuentas con un sistema programable o con temporizador, puedes configurarlo para que se apague unas horas después de dormir. Así evitas que funcione toda la noche sin necesidad. Incluso si vives en una zona donde refresca ligeramente de madrugada, puedes abrir alguna ventana a primera hora sin perder demasiado confort térmico. 

Qué más puedes hacer para mantener la casa fresca sin abusar del aire acondicionado

El aire acondicionado no tiene que ser la única línea de defensa contra el calor, existen otras medidas que pueden ayudarte a mantener la casa más fresca sin necesidad de tener el compresor funcionando sin descanso

Cierra persianas y cortinas durante las horas centrales del día, especialmente en aquellas ventanas que reciben sol directo. Ventila solo cuando la temperatura exterior sea más baja que en el interior, normalmente por la mañana temprano o al caer la noche. Intenta no usar electrodomésticos que generen mucho calor, como hornos o secadoras, en los momentos de más calor. 

Si tienes espacio, planta arbustos o árboles junto a las paredes más expuestas al sol; la sombra natural puede marcar una diferencia de varios grados. Hay incluso trucos caseros que pueden ayudarte, como aplicar yogur natural sobre las ventanas exteriores

Puede sonar extraño, pero este experimento se ha demostrado útil en algunos casos. Al secarse, el yogur crea una película blanca que refleja parte del calor solar, actuando como aislante improvisado. No es una solución definitiva, pero puede servir durante días especialmente extremos.

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